Una joven figura recuperada

Siempre, por estas fechas, los mentideros taurinos se sustancian con noticias de encuentros y desencuentros, de toreros que dejan a sus apoderados o apoderados que dejan a toreros, que de todo hay en la viña del Señor. Pero también hay noticias que poco o nada tiene que ver con las relaciones profesionales de los diestros con sus mentores o representantes y que, mucho más agradables, hablan de otro tipo de reencuentros. Por ejemplo, el de José María Manzanares, hijo, con la actividad taurina, aparcada muy a pesar suyo durante algunos meses debido a un virus que fue un auténtico calvario para el joven espada alicantino a lo largo de la última temporada y que a punto estuvo de costarle un más que serio contratiempo en su fase de mayor virulencia. Según ha trascendido, Manzanares ya ha empezado a entrenar y podrá, en breve, volver a los ruedos. Su médico, José Calabuig Nogués, ha certificado la desaparición de las dos infecciones que le obligaron a suspender la temporada a finales de agosto, una ocasionada por el virus del dengue, la “fiebre del qubrantahueso”, como se conoce en Latinoamérica y otra más aguda, llamada “citomegalovirus”, consecuencia del propio dengue y que anida en personas muy mermados de defensas. Además, ambas infecciones se manifestaron en una seria hipoglucemia reactiva cuyos síntomas se hicieron presentes de forma alarmante en su última actuación de 2007, el 30 de agosto, en Linares. Ese día, José María Manzanares tuvo que abandonar el ruedo tras matar a su primer toro y no pudo volver para completar su compromiso.
   Manzanares ya está, por tanto, en disposición de volver a deleitar a los aficionados con su toreo de altísimos vuelos artísticos y de consolidar esa proyección que lo había convertido en una de las figuras más interesantes e importantes del momento. Se trata, por tanto, de una buenísima noticia, por lo que supone para el propio espada, que es el que peor lo ha pasado, y también por lo que representa para la Fiesta, que no está sobrada de toreros del perfil de este joven diestro, con una clase innata, con una técnica cada vez más sólida y, además, sobrado de valor. Nos alegra que el joven José María retorne y, sobre todo, que pronto podamos verlo por estos pagos en plenitud, algo que va a ocurrir pronto, ya que Manzanares va a ser, si no hay cambios de cartel, testigo de la alternativa del periodista de Canal Sur Juan Ramón Romero en el Coliseo Ciudad de Atarfe, corrida que está prevista para el Día de Andalucía, 28 de febrero, y en la que oficiará de maestro de ceremonia y padrino Enrique Ponce.

Pepín Liria pone fecha a su retirada

Pepín Liria es uno de esos toreros a los que habría que levantarle un monumento. No es la quintaesencia del arte, aunque ha demostrado no pocas veces que sabe torear con sentimiento, ni tampoco es el mejor referente del carisma, pero el de Cehegín ha aportado a la Fiesta valores que también cotizan caro, como el valor -en su caso por arrobas- la entrega y una profesionalidad admirable. Liria ha conocido todos los perfiles del complejo mundo del toreo, desde los más gratificantes hasta  los más ingratos e injustos. Todos le han reconocido sus incuestionables méritos, todos han resaltado su vergüenza torera, todos han cantado con pasión sus innumerables gestas, pero todos, o casi todos -especialmente los empresarios- han minimizado esos méritos a la hora de negociar su contratación, de colocarlo en los carteles o, incluso, de contar con él a la hora de plantearse las ferias. Pero Pepín Liria, que puede presumir de una hoja de servicios al alcance de pocos, con triunfos importantísimos en plazas de primer orden, ha sabido sobrevivir a todo tipo de situaciones. Cuando los agoreros aseguraban que su carrera estaba en claro declive, el murciano respondía a lo grande donde los toreros deben hacerlo, en el ruedo. Y cuando otros daban ya por agotado su enorme fondo de afición, la respuesta era igualmente apabullante. Por eso Pepín Liria está donde está y por eso, ahora que anuncia su adiós a los ruedos -será la próxima temporada, en octubre- hay que rendirle el homenaje que se merece, sobre todo después de que el mismo torero, fiel a su trayectoria y a lo que representa, se haya apresurado a decir que en esa tarde tan especial, la de la despedida, en Murcia, ante sus paisanos, quiere matar seis toros en solitario y de ganaderías de especial significación para él, unas porque le dieron la oportunidad de ofrecer la mejor dimensión de su arte y sentimiento, casos de ‘Torrestrella’ y ‘Zalduendo’, a las que indultó algunos toros, y otras porque son el mejor aval de su etiqueta de torero guerrero, de gestos y gestas, de querer y poder con lo que muchos rechazan, como las de Victorino Martín, Cebada Gago o Palha.
   Liria ha manifestado su deseo de “estar en todas las plazas que han sido santo y seña en mi carrera, por ejemplo, Sevilla, donde me gustaría estar en pre-feria con una corrida ‘dura’, y despedirme de La Maestranza el sábado de farolillos con otra más aliviada. Me gustaría torear con los grandes toreros, amigos míos, en sus plazas, por ejemplo, con ‘El Fandi’ en Granada, y con Enrique Ponce en Valencia, y así. Y quiero abrir la puerta grande de Las Ventas, la única con categoría que aún me falta. Esa foto la quiero mi casa», ha concretado. Y sobre su retirada, el diestro murciano ha sido claro: “Nunca me planteé que algún día tendría que parar, esto no lo había previsto, ni mucho menos lo había soñado. Hasta que a mediados de la pasada temporada un día se me pasó por la cabeza. Se me ocurrió pensarlo en el momento, cuando los triunfos se contaban por corrida. No me costaba ningún trabajo ponerme delante del toro y disfrutaba con una dulzura especial cuando me vestía de torero. Sin embargo, lo que son las cosas, fue entonces cuando la posibilidad de retirarme me vino a visitar”, dijo. “Y es que será mejor hacerlo en plenitud que cuando no tenga más remedio”.
   Gran tipo y gran torero Pepín Liria, que ojalá vea cumplidos sus últimos deseos profesionales. Porque sus ilusiones, como él mismo declara, sí están satisfechas: “Mi vida ha sido soñar y luchar para hacer realidad los sueños, y disfrutar con la realización de esos sueños. Me siento feliz con el camino andado”.

El académico Ponce

 
 
Enrique Ponce ha tenido el gran honor -merecido, sin duda- de convertirse en el primer torero académico de la historia. El diestro valenciano ingresó hace unos días en la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba y, como corresponde, hizo un discurso de ingreso en presencia de políticos tan destacados como el presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, la vicepresidenta del Congreso, Carmen Calvo y la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, y de compañeros de profesión como Julio Benítez ‘El Cordobés’, Juan Serrano ‘Finito de Córdoba’, Pepín Liria y David Fandila ‘El Fandi’. Fue, naturalmente, un acto solemne en el que el gran protagonista dijo cosas importantes e interesantes. Por ejemplo, que el toreo es «el arte entre las artes» y, como dijo Federico García Lorca, «probablemente la riqueza poética y vital de España». Ponce, naturalmente, abordó otros aspectos del toreo, entre ellos el de la técnica, de la que algunos hablan y escriben en tono peyorativo en el colmo de lo absurdo y que en opinión del gran maestro de Chivas sin ella, sin la técnica, «difícilmente podrías expresar lo que tu alma y tu corazón te dicta». Ponce cree que «no existe ninguna figura del toreo que carezca de una buena técnica» y va aún más lejos: «La técnica es necesaria para el dominio de la expresión artística porque, cuando es depurada, el arte fluye con mayor facilidad, como si brotara por los poros de la piel». Totalmente de acuerdo. Los genios lo son porque generalmente, en cualquier ámbito de la creación artística, unen al dominio de la técnica grandes dosis de inspiración y dotes para crear. Algo, por cierto, de lo que está sobrado el académico que nos ocupa, ilustrísimo en los ruedos y ya, oficialmente, también fuera de ellos.

Polémica lamentable e innecesaria

José Tomás ha sido noticia este año por su sonada
vuelta a los ruedos, por sus triunfos, por sus cogidas y también, terminada la
temporada española -para él limitada a dieciséis festejos- por sus explosivas
declaraciones en México, único sitio donde ha tenido a bien conceder
entrevistas. El de Galapagar es, sin duda, un torero singular por todo, uno de
esos tipos extraños y enigmáticos que un sector de la prensa y también de la
llamada intelectualidad -o una selecta representación de ella- no ha tenido
reparos en calificarlo poco menos que como un ser tocado por el don divino, con
todo lo que ello representa. Pero José Tomás, que es terrenal y que como todo
ser humano o hijo de vecino tienen sus miserias, se ha equivocado doblemente,
por conceder entrevistas en México cuando se negó a hacerlo en España, lo que
constituye un agravio inaceptable, y porque no ha tenido el más mínimo pudor en
arremeter contra una figura de la talla de Enrique Ponce, maestro de maestros,
torero que ha sabido ganarse a lo largo de muchos años de impecable y
excepcional trayectoria un puesto privilegiado en la historia del toreo de
todos los tiempos y, además, un ser humano admirado por todos. Ignoro si José
Tomás quiso decir lo que dijo o se expresó mal a la hora de significar que su
toreo tiene poco que ver con el del valenciano, que no necesita apelar a la
épica -aunque lo ha hecho cuando las circunstancias lo demandaron- o al toreo
kamikaze -tan de moda en estos tiempos- 
para generar emociones, pero parece claro que el madrileño ha meado
fuera del tiesto, como suele decirse, y ha provocado una polémica innecesaria y
lamentable. Por fortuna para la fiesta, la diversidad en los conceptos es parte
de su gran riqueza y tienen y deben de convivir artistas que sustancien valores
diferentes. El toreo tiene componentes épicos, pero también estéticos. El toreo
exige valor, pero también inteligencia. El toreo es arte, pero también técnica.
Si alguien entiende que únicamente es lícito, o importante, o trascendente, o
valioso, crear emoción a través de la capacidad de angustiar es que ha perdido
el norte. La historia del toreo, riquísima, se ha escrito con caligrafías de
todo tipo y todas necesarias, de ahí la grandeza de este singular arte. José
Tomás, que es sin duda un figurón del toreo, debería saberlo. Que practique el
toreo que él estime conveniente o más adecuado a sus sentimientos, pero que
respete el que hacen otros. El toreo único, 
que uno sepa, no ha existido nunca. Afortunadamente.

Partir de cero

Pues sí. A algunos toreros les cuesta tener el reconocimiento que se ganan un día sí y otro también en los ruedos. El toreo es algo tan complejo que no basta con triunfar, ni siquiera en plazas de las que, se dice, son las que dan y quitan. Y a los hechos me remito. Salvador Cortés, por ejemplo, acaba de romper su relación profesional con José María González de Caldas, o con Taurotoro, que para el caso es lo mismo, porque entiende, con toda la razón del mundo, que no es normal que tenga cada año que empezar casi de cero cuando le avalan éxitos que no están al alcance de todo el mundo, como cortar cuatro orejas en la Real Maestranza de Sevilla en la Feria de Abril de 2006 en una misma tarde y reivindicarse después en Pamplona, Bilbao y otras muchas plazas y ferias que, supuestamente, le deberían haber otorgado el crédito necesario para estar posicionado entre los primeros espadas y, consecuentemente, con muchos contratos y remuneraciones acordes a esa misma categoría. Los toreros, sabido es, además de por afición torean por ganar dinero y deben de ‘tocarlo’ -el dinero, se entiende- para tener el estímulo necesario y afrontar los retos de cada tarde con ilusión y afán de superación. Si los esfuerzos son muchos, el dinero escaso y el reconocimiento bajo, es normal que llegue el desencanto y que el profesional se plantee dar un giro nuevo a su carrera de la mano de otros taurinos capaces de canalizar mejor su carrera. González de Caldas apostó fuerte por Salvador Cortés, lo puso en circulación y le ha dado suficientes corridas como para que el sevillano tuviera oportunidad de acreditar todos sus valores artísticos, pero algo ha debido fallar a la hora de proyectar la imagen del artista y, sobre todo, de recompensar económicamente su esfuerzo, porque de las declaraciones realizadas por Cortés se desprende que ni la cuenta corriente está tan saneada como él podía pensar ni tiene el reconocimiento en los despachos que sin duda se merece. Algo, sin duda, no cuadra en esta relación. Puede que Cortés sea un diestro desprovisto del necesario carisma para garantizarse un plus que añadir al valor innegable de su toreo, pero aún así, por lo ya hecho y por lo que se adivina que puede hacer en el futuro, debe partir cada año en igualdad de condiciones con respecto a otros espadas que, más afortunados y mimados, están sobrados de contratos y también de ingresos. Ojalá que el cambio sea para bien.

Premios y manipulación

Un dicho popular, oportuno en este caso, viene a decir, para acentuar cualquier tipo de contrariedad, aquello de “además de cornudo, apaleado”. Si usted, por ejemplo, es objeto de una injusticia, la propia injusticia le acarrea mayorea males, o similar. ¿Qué por qué les cuento todo esto? Pues simplemente porque hay decisiones que deberían meditarse más. En Granada, sin ir más lejos, el Colegio de Veterinarios ha dejado desierto su trofeo al toro más bravo, cosa que ciertamente sorprende porque este año, más que otros, ha habido toros importantes. Alguno de estos astados, para desgracia suya, no se han podido ver del todo porque sus matadores no han estado a la altura. Y hasta hay un toro, premiado con los honores de la vuelta al ruedo, que ni siquiera ha sido tenido en cuenta porque el burel presentaba síntomas más que evidentes de manipulación fraudulenta de sus astas.

Lo dicho, además de cornudo, apaleado. Es verdad que puede resultar chocante que un toro sea premiado como el más bravo de un serial cuando sus astas han sido puestas a buen recaudo para que la autoridad competente analice si han sido objeto de cualquier tipo de manipulación. Pero cabe preguntarse: ¿Desmerece esta circunstancia su condición de bravo? Suponemos que los veterinarios, o el jurado encargado de emitir un fallo, tendrá en cuenta aspectos muy concretos de los méritos que deben concurrir en un toro para ser premiado, pero descalificar de antemano a un posible aspirante porque alquien se ha encargado de mutilar su integridad nos parece un desatino. La bravura, por fortuna, tiene valores por sí misma que poco o nada tienen que ver -se demuestra a menudo- con el tipo de los toros ni con su trapío, concepto este último, por cierto, muy dado a confusión por la falta de un criterio claro y uniforme sobre las características y peculiaridades de los encastes. El toro no es responsable de lo que algunos desaprensivos puedan hacer con él y, por tanto, no es de recibo que se le penalice doblemente. Lo que lleva dentro y no es manipulable es lo que se debe tener en cuenta. Y si un toro es bravo y se comporta como tal cualquier otra circunstancia debe quedar al margen. Si hay que penalizar a alguien, que sea al que manipula, nunca al manipulado.

Pues sí, intolerable

Hay, ciertamente, comentarios que a uno no le gustaría que aparecieran nunca. Y entre los más indeseables están, sin duda, los que destilan racismo. Cuando un semejante descalifica a otro por el color de su piel o por el simple hecho de ser diferente no merece otra consideración que la del más absoluto desprecio. Lleva razón José Manuel. Están de más en este blogs -si se toma la molestia de comprobarlo verá que ya han sido eliminados- y les aseguro que no voy a consentir que se aproveche cualquier tema para dar rienda suelta a sentimientos que deberían estar ya desterrados de este mundo nuestro. Y dicho esto, me voy a permitir contestar a otro comunicante que se lamenta, con razón, del mano a mano que nos vendió Taurotoro como único en España y que se va a repetir en otras plazas, Badajoz entre ellas. Nos referimos al que pone en competencia a Castella y Talavante, de incuestionable atractivo y -recuerden lo que ocurrió en Granada- máxima rentabilidad en taquilla. José María de Caldas, efectivamente, vendió este mano a mano como algo excepcional y reservado exclusivamente a nuestro serial del Corpus y suponemos que estaría convencido de haber conseguido lo que ningún otro empresario. También suponemos que el máximo responsable de la empresa arrendataria del coso granadino, cuando hizo el anuncio, se aseguró que que no figuraba en otras ferias, porque de no ser así estaríamos hablando de un auténtico fraude. Y queremos suponer igualmente que la buena idea de González de Caldas ha servido para que, a posteriori, otros la imiten y la lleven a la práctica. Cuando Taurotoro presentó los carteles de la feria del Corpus de Granada en ninguna programación taurina de España aparecía un mano a mano entre el francés y el extremeño. Si se repite en otras plazas puede obedecer a lo dicho anteriormente. Lo que funciona, sobre todo en taquilla, lo quieren todos los empresarios y también, claro, los mentores de los toreros, siempre receptivos a cualquier planteamiento que suponga ingresos extras para sus representados.

La ultima ‘espantada’ de Morante

Pues sí. Duele en el alma que un torero como ‘Morante de la Puebla’, en
plenitud artística, con las musas de su arte reverberando en lo más profundo de
sus sentimientos, se aleje de los ruedos. Ha sido una muy mala noticia para el
toreo. Si todos hemos podido celebrar el retorno de José Tomás, que es otro
artista de culto por mil razones que no vienen al caso, el anuncio de la
retirada momentánea del diestro sevillano ha venido a ensombrecer un panorama
que este año pintaba extraordinariamente bien, con muchos gallos en el mismo
corral, con competencia garantizada y con grandes alternativas para
confeccionar carteles del máximo atractivo.

José Antonio ‘Morante de la Puebla’
es un torero diferente, uno de esos diestros que pueden ser cero, pero también
infinito, siempre imprevisibles y, lo que es mejor, casi siempre geniales para
lo bueno y para lo malo. Pero duele singularmente la decisión de ‘Morante’
porque la mejor versión de su enorme dimensión de torero la hemos disfrutado en
las últimas temporadas, precisamente a raíz de volver tras otro episodio de
aislamiento obligado por un estado depresivo que ojalá no sea el origen de esta
nueva sorprendente ‘espantada’. José Antonio ‘Morante de la Puebla’ ha dejado
este mismo año tardes memorables. Lo fue la de Sevilla, aquella ya famosa por
su recibo a porta gayola -nada habitual- y, sobre todo, por su derroche de
torería arrebatada. Lo fue la de Jerez, puro sentimiento, la de Madrid por su
última faena de traca el día de la encerrona y también la más reciente de
Granada, que no fue tarde pero sí matinal gloriosa del sevillano, con dos
faenas de acusada inspiración, imponentes en el fondo y en la forma. Toreros
como ‘Morante’ son siempre necesarios, casi imprescindibles. Por eso duele
especialmente su decisión de alejarse de los ruedos. Y por eso cabe esperar que
no tarde mucho en volver. Lo deseamos de corazón por el propio torero, porque
será la mejor evidencia de que ha reconducido su problema, y también, claro,
por la Fiesta. ¡Ánimo, torero!

La competencia como alternativa

Cierto. Será el día 21 y se va a presentar el miércoles 11. Nos referimos, claro, al festival a beneficio de la Asociación Síndrome de Down. Hay visitantes de este blog que están perfectamente informados, como pueden comprobar. Como no es cuestión de ‘reventar’ la presentación, dejaremos que sean los representantes de Taurotoro y los miembros de la citada Asociación los que den a conocer el cartel, que puede deparar algunas sorpresas con respecto a los que se han venido barajando. De todas formas, con independencia de los actuantes, de lo que se trata es de llenar los tendidos de la Monumental de Frascuelo y contribuir a que Granadown pueda desarrollar mejor toda su gran labor asistencial. El cartel, además, tendrá sobrados atractivos para que los aficionados respondan masivamente. Por lo que respecta al ciclo ferial del Corpus, nos parece más que razonable la preocupación de algunos aficionados ante supuestas ausencias que una feria como la de Granada no debe permitirse. Que ‘Morante de la Puebla’, Sebastián Castella y Alejandro Talavante puedan quedarse fuera del serial sería un borrón importante en la gestión de la sociedad que preside José María González de Caldas y habrá que confiar en que Taurotoro haga el esfuerzo necesario para que finalmente formen parte de la cartelería. El sevillano dejó la mejor versión de su personalísimo toreo hace dos años y por partida doble, el francés está todavía inédito como matador de toros en Granada y el extremeño fue la gran revelación de la feria de 2006, razones más que suficientes para que se anuncien este año en el ciclo de junio, que va a ofrecer pocos cambios en lo que a número de festejos se refiere. Por lo demás, decir que, al margen de Granada capital, hay otras ofertas importantes y una de ellas es la corrida mixta de auténtico lujo que se ha programado en Motril para el 1 de mayo, con reses de Benítez Cubero (rejones) y Salvador Domecq para Pablo Hermoso de Mendoza, David Fandila ‘El Fandi’ y el citado Alejandro Talavante. José Jesús Cañas vuelve a apostar fuerte en la capital de la Costa Tropical y hay que agradecérselo. Si Atarfe, en su feria, también pone el listón alto -y nos consta que ese es el propósito- y lo mismo ocurre en Baza y otras localidades de la provincia, la Monumental de Frascuelo no será el único foco de atención para el aficionado. Si se consolida una competencia seria y algunas plazas pueden jugar el papel de alternativa todos saldremos ganando.

Dos proyectos para un mismo festival

Les aseguro que me gustaría poder aclarar las dudas que gravitan sobre el festival a beneficio de la Asociación Síndrome de Down, que debía haberse celebrado a finales de marzo -al menos esa era la intención de sus promotores y organizadores- pero que sigue todavía rodeado de todo tipo de interrogantes, fecha incluida. El festival que está llamado a inaugurar la temporada en la Monumental de Frascuelo, por lo que uno ha podido saber, está en ese punto donde más que un festejo taurino parece la trama argumental de una novela de intrigas. Si hacemos caso a unas fuentes, dignas de todo crédito, pero interesadas, el cartel estaría integrado por todos los toreros de la casa Taurotoro, con el añadido indispensable del ídolo de la tierra, Es decir, que harían el paseíllo Ortega Cano, Manuel Díaz ‘El Cordobés’, Salvador Cortés, Leonardo Hernández y los novilleros Daniel Luque y ‘El Moronta’, además de ‘El Fandi’. Vamos, que más que el festival del Síndrome de Down sería el festival de Taurotoro. Ese, o muy parecido, era el cartel previsto para el 24 de marzo, abortado a muy última hora, casi con los carteles impresos, por el más que razonable ‘mosqueo’ de Enrique Ponce, alma mater del festejo desde su primera edición y al que, incomprensiblemente, se había dejado fuera porque el valenciano no podía ese día sumarse al acontecimiento. ¿No había más fechas en todo el año?, debio preguntarse el maestro de Chivas. Y lo mismo debio pensar El Fandi, que también, según parece, dejó claro su malestar por tan incomprensible ausencia. Así las cosas, a tenor de otras versiones, lo más razonable era dejar el festival para mejor ocasión y consensuar un cartel más respetuoso con la propia historia del festejo, con sus grandes artífices y con la demanda de los aficionados, a los que les cuesta digerir que se antepongan intereses empresariales a otros esenciales en este tipo de acontecimientos, organizados para recabar el mayor dinero posible. Y ciertamente se consensuó el cartel, pero a espaldas de Taurotoro y, como era habitual, a iniciativa de Enrique Ponce. Tan es así que el último cartel de que hemos tenido conocimiento podría estar integrado por Paco Ojeda, Enrique Ponce, Finito de Córdoba, Manuel Jesús ‘El Cid’, David Fandila ‘El Fandi’ y un novillero de la tierra. Nada que ver, por tanto, con el primitivo. ¿Qué va a ocurrir finalmente? Me gustaría saberlo, al igual que la fecha. La del 14 de abril, sugerida también, se nos antoja demasiado precipitada.

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