UN filósofo de lo cotidiano dejó dicho que para ganar en un partido de fútbol había que aplicar las tres ‘c’: cerebro, corazón y cojones. Gustavo, el portero de Granada, añadió el domingo pasado una cuarta ‘c’: el cate, tal y como el que le pegó al delantero del Granada Atlético Pedro curtido en pleno rostro. Total, roja directa y penalti. Lo mejor de aquella jornada fueron las nueves mil personas que acudieron a presenciar el ‘derbi’ capitalino. Aunque en esta ocasión el cate de Gustavo le costó el empate a su equipo. Ha sido una semana de cates y peleas. Precisamente en la semana del amor porque se ha celebrado San Valentín. Es posible conseguir algo luego de tres horas de pelea, pero seguro que se podrá conseguir con sólo tres palabras impregnadas de afecto, que dijo Confucio. Claro que Confucio está en esta sociedad más ‘acabao’ que Jaime Morey.
Martes
Mi vecina Pilar, que vive en la urbanización Mirasierra, en el Camino Bajo de Huétor, tiene un perro que se llama Menudo. Bueno, tiene un nombre en catalán pero su traducción más o menos es esa. Y la vecina de mi vecina Pilar, que también es mi vecina, tiene una gata que se llama Gorrona. Pues bien, Menudo y Gorrona se quieren a horrores, según me cuenta Pilar. Nada más dejarle un resquicio de la puerta abierta se escapa y va a ver a Gorrona. Pero es que Gorrona todas las noches se cuela por una ventana de arriba y va a visitar a Menudo. El otro día desaparecieron lo dos. Nadie sabe lo que hicieron. Sólo que a las dos o tres horas de infructuosa búsqueda los encontraron tumbados en la terraza tomando el sol tranquilamente. Pero es que hoy, martes, según me cuenta Pilar, también han desaparecido. Han estado los dueños de ambos maquinando donde pueden estar hasta que Pilar ha caído en la cuenta: «¡Anda! ¡Si hoy es San Valentín! Eso es que han ido a celebrarlo».
Miércoles
Pero por mucho que digan los grandes almacenes sobre el amor que desprende San Valentín, la gente está más crispada que nunca. Se nota en el ambiente. Eso me dice Julián Velasco, el director del Centro de Salud de Poeta Manuel de Góngora, cuando voy a verlo para que me cuente qué pasó con dos pacientes que se enzarzaron una pelea por creer uno que el otro se había colado en la consulta. Fueron a por recetas y tuvieron que ser asistidos por los médicos después de la paliza que se dieron. Pero es que en Chimeneas un concejal del PP y otro del PSOE se insultaron y se han denunciado mutuamente. Se dieron bofetadas hasta en los carnet de identidad. De ahí el título de este trabajo.
Jueves
Viene en los periódico que un fiscal ha pedido nada menos que ocho años para un joven granadino que puso el ojo a la funerala a un vecino. La petición del fiscal es tan abultada porque el agredido ha demostrado que desde que recibió el golpe ha perdido visión en el ojo. ¡Qué le hubiera caído a Bud Spencer en aquellas peleas con veinte a la vez a los que dejaba baldados! Eso es lo que pasa, que la juventud ve mucha violencia en el cine y luego la traslada a los vecinos. Ya lo dice un proverbio: al comprar una casa, piensa siempre en el vecino que adquirirás con ella. Antes de que el juez dicte sentencia, ambos están ya condenados a verse casi todos los días.
Y viernes
Hay políticos que hagan lo que hagan, siempre salen en los periódicos. Uno de ellos es Juan Carlos Benavides, un tipo que parece el pato de la barraca de feria que todo el mundo quiere tumbar pero que nadie consigue darle en la diana. El hueso duro de roer, que él mismo dice ser, en el que los partidos contrarios se rompen los dientes. O si estamos hablando de cates, es como ese saco de los mamporrazos que utilizan los boxeadores que siempre vuelve a su sitio después de darle un puñetazo. Todos practican con él pero nadie ha conseguirlo destriparlo (al saco me refiero). En esta semana el alcalde de Almuñécar lo han denunciado los ecologistas, los fiscales, los partidos políticos… Yo creo que los periodistas deberíamos hacerle un homenaje porque con él siempre tenemos una columna o un titular asegurado.

