La bendición de la inseguridad, explorando la quietud… en Alqueria de Morayma

Del 18 al 23 de octubre se celebrará en La Alquería de Morayma, Cádiar – Granada, un curso-taller organizado por ADVAITIA, Centro de Terapia Biodinámica Craneosacral de Valencia, con Carlos Compañ; un curso interesante en un lugar privilegiado y que incluye la pensión completa durante los días de celebración del curso. Yo pongo esta foto, los organizadores del curso nos dejan la siguiente “presentación” del mismo que nos invita a escaparnos esos días y asisitir al mismo.
“Cuando nos encontramos con el ser de otra persona a nivel profundo, a veces nos sentimos inadecuados, queremos desconectar. A menudo debido a la dificultad de estar con el dolor de otra persona y no saber qué hacer, ofrecemos consejo, cuando lo único que la otra persona necesita es que su dolor sea escuchado. Nos resulta muy difícil limitarnos a permanecer sentados con la conciencia abierta y sin tratar de mejorar su situación. Y, sin embargo, si realmente analizamos esto, la mayor parte del tiempo lo que en realidad queremos es aliviar el dolor que surge en nosotros cuando escuchamos la historia.
Trabajaremos esta dificultad.

¿Cómo puedo conocer cómo se vive y siente otro ser? Puedo ser consciente de las resonancias. Entonces surge el pensamiento de que no soy suficientemente bueno. Necesito estudiar más, probablemente ir a hacer otro curso. ¿Se os ha ocurrido alguna vez este pensamiento? Una y otra vez oigo hablar a gente que se ha puesto bien con homeopatía, hierbas chinas, reiki, terapia de cristales… Quizá debería ponerme a estudiar eso y añadir algunas cuerdas más a mi arco, y entonces tal vez me sentiría un poco más confiado. Tal vez…, pero a mí esto me suena como un pozo sin fondo. ¡No se puede encontrar seguridad en el conocer a menos que conozcamos todas las cosas! Hay un pensamiento que quiero añadir a esto…
Todo conocimiento es, por definición, una limitación.

Un buen trabajo profundo se hace en sinergia. Si seguimos necesitando saber lo que el paciente necesita, entonces lo que él obtenga estará limitado por nuestro conocimiento. Si de algún modo podemos apartarnos de en medio y descansar en la quietud, entonces hay sitio para toda la historia, y la inteligencia misma, en la que podemos aprender a confiar, hace el trabajo. No debemos confundir nuestros intelectos, que son limitados, con la inteligencia, que es infinita.

A medida que avanza la semana hablaremos de la quietud, de la inteligencia y de cómo quitarnos de en medio.
Hablaremos de Ser y hablaremos de No-hacer, y veremos que no-hacer no es estar ociosos o desconectados, sino en un estado de conciencia profundamente enfocada, aunque sin intención.

El propósito del trabajo es, hacer que el paciente me revele, y a través de mí se revele a sí mismo, quién es en realidad, y seguidamente que vuelva a ese estado. No creo que mi trabajo sea el de decir al paciente cómo debería ser.
Ciertamente es un camino que abre posibilidades que están más allá de aquellas a las que mi intelecto podría llevarme.
Todo lo anterior conduce al audaz pensamiento de que si conocer y hacer no son suficientes, entonces, ¿qué más hay? y la respuesta que sugiero es Ser.

Confía en la Marea, o diciéndolo de otro modo, confía en la Inteligencia, no en el intelecto.”

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