Manda la tradición en la Academia de la Guardia Civil de Baeza que cuando entra en el patio de armas la autoridad que preside el acto la banda ataque los sones de ‘Ahí viene el pájaro, el pájaro ya está aquí’, que el público corea por lo bajini . No he podido inmortalizar el momento porque me entretenían dos guardias en el control de acreditaciones, y tenían órdenes de que ningún periodista anduviera suelto por ahí, sin control de protocolo. “Y aquí somos mucho de obedecer órdenes”, me soltó un guardia para cancelar mis apremios de llegar a las tribunas. Pues hoy el pájaro en la entrega de despachos de la 115 promoción era Rubalcaba. Menudo pájaro, pues se fue sin decir ni una palabra sobre los recortes de alumnos en la Academia: a partir de ahora, promociones de menos de 300 alumnos (actualmente salían de más de 2.000). Ni en su discurso oficial habló del tema ni quiso hacer declaraciones a la prensa, y se fue de rositas en su helicóptero.
Rubalcaba ya quiso cargarse una de las señas de identidad de la Guardia Civil, la fiesta del Pilar, y se dio en los alambres, pues su intento de instituir la fiesta del aniversario del cuerpo (lo quiso hacer en 2008) fracasó de plano. Ahora, la Academia. El tema es más peliagudo de lo que parece, al margen de las implicaciones para la economía doméstica de Baeza: tres años con las promociones planteadas suponen 6.000 guardias menos en las comandancias de toda España. Y con la crisis, los índices de delincuencia están en niveles históricos. Juntamos hambre con ganas de comer.
En el vídeo, algunos momentos de la ceremonia de entrega de despachos, pájaros aparte. Desfiles, condecoración a Roberto Villaverde, el primero de la promoción, el primer discurso del nuevo director de la Academia, coronel Vicente Pérez, palabras de Rubalcaba, el disloque de las filas (la frase es mi favorita de la jerga castrense) y el muy sentido homenaje a los caídos.