Manuel Torres es el único pastor que queda por la campiña y los montes cercanos a Jaén. Desde hace tres veranos, Medio Ambiente lo llama para que suelte en julio sus ovejas en la falda del Castillo. Curiosamente, antes le ponían multas por lo mismo por lo que ahora le pagan (unos 3.000 euros). Entre lo que pisa y lo que come el ganado, no queda pasto para los incendios que otros años han asolado el pulmón de Jaén. Manuel fue de los primeros. Este verano hay ya 16 pastores con más de 8.000 ovejas ‘trabajando’ para la Junta.
Los tecnócratas que a todo lo ponen nombre tecnócrata llaman a soltar ovejas en el monte para que se coman la broza, como se ha hecho toda la vida, Programa ‘Pastores por el bosque mediterráneo’. Ahora la moda tecnócrata es el pastoreo y al madereo en el monte como mejor forma de protegerlo. Aún habrá que se atribuya el invento y quiera hasta patentarlo. Está bien que se redescubran cosas que han funcionado en el Mediterráneo desde tiempos de los aqueos, de largas melenas.
Hijo de pastores, Manuel ha vivido siempre entre rebaños. Ahora, al límite de la supervivencia. “Me pagan por un borrego lo mismo que le daban a mi padre cuando yo tenía 13 años”, lamenta. Eso cuando no le roban los bocados más tiernos (ver el post Fuegos y caldereta de cordero, que escribí el verano pasado). Este año ya le han desaparecido siete corderos.
Ahí dejo un vídeo de Manuel y sus ovejas bajo el castillo