Una excavadora acaba de echar abajo un chalé en Plaza de Armas, Puente Tablas. El primero, porque habrá varios más. El propietario, en conversación telefónica la semana pasada, me relataba su impotencia por el hecho de que pared con pared a la suya hay otra casa sin condena de demolición, y que muchos otros de la zona tampoco serán derribados pese a ser tan furtivos como el suyo. Más razón que un santo lleva. La falta de un criterio firme en los tribunales de justicia provoca situaciones absurdas, como ésta de Puente Tablas.
Demoliciones aisladas no van a arreglar nada, ni van a restaurar el daño a la naturaleza, que es lo que se esgrime en los tribunales para acordar las demoliciones. Y ahí las responsabilidades no son sólo de los dueños de los chalés, sino de las administraciones que durante años hicieron dejación de funciones. El que levantaran chalés apoyados en la valla del yacimiento arqueológico sin que nadie hiciera nada (salvo una denuncia en 2005 de Amigos de los Iberos) es revelador. El criterio de la Fiscalía, expresado en muchos juicios, es que si hay más ilegales que se derriben tambíén. Y si no puede ser por sentencia vía penal, que sea vía administrativa, para la que los ayuntamientos tienen competencias.
Dejo aquí un vídeo en el que se ve la casa tal y cómo era el sábado en fotografías tomadas por Celia Mondéjar, y luego la excavadora haciendo su trabajo. Y también se ve cómo la casa está completamente rodeada por otras, también ilegales.
En la edición de hoy del IDEAL analizábamos el caso con un titular potente: La era de los chalés ilegales se derrumba. El artículo tiene toda la información de cómo se ha llegado a esta demolición, detalles del caso y qué derribos se han producido ya por sentencia judicial en la provincia.