Alberto sí salió hoy a trabajar, pese a que por la noche había recibido llamadas anónimas invitándole a quedarse en casa. Es cerrajero. Su primer cliente, a las ocho y cuarto, fue un banco de Madre Soledad Torres Acosta. «Después me llamaron ocho más. Sólo pude atender a cinco. El resto, para otros compañeros. El sol sale para todos». De hecho Alberto llevaba trabajando para la huelga desde el día anterior: algunos clientes lo llamaron para que pusiera vaselina en sus cerraduras. Así la silicona y el pegamento saldrían mejor. Él mismo puso una buena dosis en la cerradura de su negocio, por si acaso. Decenas de establecimientos amanecieron con las cerraduras selladas en Jaén. Al mediodía en Comisaría tenían constancia de cuatro denuncias. Pero apenas se habían comenzado a llegar.