“-¿Qué haces?
-¿Estás bien, Javier, hijo mío?
-¿Es que no me conoces, mamá?
-Es muy tarde.
¿Es que no puedo llamarte?
-¿Dónde estás?
-Aquí.
¿Dónde es aquí?
-Aquí…
Bippp
La comunicación se cortó. Eran las 4.46 del domingo 7 de septiembre de 2008. La última vez que Maribel Castilla habló con su hijo Javier…”. Así empezaba la información que publicó IDEAL el 13 de marzo de 2011. Era la primera vez que las extrañas circunstancias de la muerte de Javier Joyanes Castilla salían a la luz. Y la primera vez que trascendía la titánica batalla que sus padres, Maximiliano y Maribel, mantenían en solitario y hasta ese día en silencio contra todo un sistema judicial que parecía confabulado para aplastarles con el peso de sus trámites y sus procedimientos. Sólo un amigo muy cercano conocía el secreto de los ‘padres coraje’. Ni sus amigos, ni sus familiares. Nadie sabía de su convencimiento de que Javier no murió en una caída accidental tras una boda, como se obstinaba en afirmar un informe de la Guardia Civil que ellos han logrado poner en entredicho.
Ya conté en este blog como fue mi primer encuentro con Maxi y Maribel. Luego ellos han contado en el muro de Facebok de la página ‘Justicia para Javi’ (casi 10.000 miembros ya) sus sentimientos de aquel día. “Siempre recordaré ese dia, nuestro inmenso miedo. ¿Quien sería esa persona? Ibamos a hablarle de nuestro hijo, de nuestro Javier, lo mas sagrado que tenemos, y él iba a decirle al mundo lo terrible que es que la Justicia no actúe. Con su artículo tenia que remover conciencias, conseguir que se unieran padres a nuestra lucha, que comprendieran que todos somos uno, tantas cosas. Un buen periodista y una buena persona, eso queríamos y eso encontramos. Luego hemos encontrado otros buenos periodistas y buenas personas, pero teníamos tanto miedo ese día”.
No puedo leer esas palabras sin un nudo en la garganta. Aquel día ellos echaron a rodar una piedra que ha generado una corriente de simpatía y comprensión inmensa. Su historia es ese tipo de historias que a un periodista le hacen darse cuenta de que tiene el oficio más bonito del mundo. Estás cuestionando la labor de expertos en homicidios, de forenses, de fiscales, de jueces … Y estás solo. Te pones en frente de todo el sistema, al lado de unos padres rotos de dolor. Y no puedes estar en otro sitio.
Hoy ya no están solos. Miles de personas los apoyan. Y hoy, con nuevas pruebas sobre la mesa, cobra aún más fuerza que nunca la pregunta que me hice durante horas cuando salí de la casa de Maxi y Maribel el día que los conocí. ¿Y si tienen razón? ¿Y si hacían bien en desconfiar de la Justicia? Cosas peores se han visto. Para escépticos, ahí está lo que ha pasado con Ruth y José. Maxi y Maribel tenían miedo el día que contaron su historia por primera vez. Pero más miedo da aún la siguente pregunta, la que cae por su propio peso tras conocerse un segundo informe pericial que avala la hipotesis de que Javier fue atropellado, transportado hasta la rambla y abandonado allí moribundo. ¿Quién mató a Javier Joyanes? ¿Será la Justicia capaz de recuperar cuatro años perdidos?