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Dos y dos no pueden ser cuatro para Juana Vacas

El banco (Banesto, según los afectados) sigue una lógica implacable: Fermín y Puri le pidieron un préstamo para comprar un piso en Torredelcampo en 2006. Se les concedió el dinero. Pagaron unas cuantas letras, y luego nada durante cinco años. Fermín y Puri estaban casados en gananciales. Ella murió en 2011 y la sociedad no se había disuelto. Así que la mitad de la deuda se le reclama a Fermín. La otra mitad, a los herederos de Puri. Su madre Juana en este caso. Parece un caso claro como el agua. Pero sólo lo parece. En esta ocasión dos y dos no pueden sumar cuatro. No puede ser: Fermín, de 46 años, mató a Purificación Armenteros Vacas (está acusado de asesinato), y ahora deudas que sólo cabe computar en el haber del homicida confeso pueden provocar el desahucio de la madre de su víctima. De locos.

(Concentración en Torredelcampo por la muerte de Purificación Armenteros Vacas el 22 de marzo de 2011)

Fermín y Puri se habían divorciado en 2010. La sentencia de divorcio dice que el piso que se habían comprado a medias y la hipoteca es responsabilidad exclusiva de él. Hay más: ella tenía desde 2003 una discapacidad psíquica reconocida de más del 40%, lo que en la práctica la incapacitaba para tomar decisiones determinantes de forma responsable y autónoma. Decisiones tan determinantes como firmar una hipoteca.

Juana, la madre de Puri, tiene 74 años y está prácticamente sorda. Es una mujer sin estudios. Viuda. Dos hijos murieron jóvenes. A su Puri se la mató Fermín. Tiene ya un procedimiento de ejecución hipotecaria contra ella iniciado por los impagos. El banco se va a quedar con el piso que compraron Fermín y Puri. Eso no preocupa a Juana. No quiere ese piso. Que se  lo quede el banco y la dejen en paz. Pero el banco no acepta la dación el pago. Quiere su dinero. Todo. Y le reclama la mitad a Juana como heredera. Ella no puede pagar. Tiene 600 euros de pensión. Sólo tiene su casa, ante la que hay cola de acreedores (el banco el primero) que le reclaman deudas por compras y gastos de Fermín (desde una cochera que adquirió con un préstamo y luego vendió sin cancelar la deuda hasta una enciclopedia). El único bien que tiene para responder de esas deudas es su casa.

Abogados consultados (y hasta la fiscal de violencia de género de Jaén, Gracia Rodríguez) han confirmado que sólo es cuestión de tiempo que le embarguen a Juana la casa que compró con una vida de trabajo y donde crió a sus hijos si un juez no anula la aceptación de la herencia de Puri. En unos días un juzgado de Jaén celebrará una vista por este extremo. Por encima incluso de la ley, se impone el sentido común y un mínimo de humanidad. Dos y dos no pueden sumar cuatro para Juana.

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A bocajarro. A la distancia justa donde salpican las tripas de la noticia cuando estalla.

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