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	<title>abocajarroviajes &#8211; abocajarro</title>
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	<description>A bocajarro. A la distancia justa donde salpican las tripas de la noticia cuando estalla.</description>
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		<title>Cuba: la isla de las mentiras</title>
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		<pubDate>Mon, 31 May 2010 23:26:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>poveda</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(Vista de la Habana vieja desde la torre de la cámara oscura en la Plaza Vieja) El régimen cubano agoniza entre estertores de corrupción del caso Río Zaza, que ha dejado a la isla sin leche. Los blogueros cubanos informan de que sólo es la punta del iceberg, y hablan ya del caso Marambio, al [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><IMG id=img_0 src="//farm5.static.flickr.com/4071/4657728372_28dccdb8de.jpg"></p>
<p>(Vista de la Habana vieja desde la torre de la cámara oscura en la Plaza Vieja)</p>
<p>El régimen cubano agoniza entre estertores de corrupción del<A id=link_0 title=http://www.jornada.unam.mx/2010/04/17/index.php?section=mundo&#038;article=016n1mun href="http://www.jornada.unam.mx/2010/04/17/index.php?section=mundo&#038;article=016n1mun"> caso Río Zaza</A>, que ha dejado a la isla sin leche. Los blogueros cubanos informan de que sólo es la punta del iceberg, y hablan ya del<A id=link_1 title=http://radio.uchile.cl/noticias/64343/ href="http://radio.uchile.cl/noticias/64343/"> caso Marambio</A>, al que ABC consideró recientemente <A id=link_2 title=http://www.abc.es/20100310/internacional-iberoamerica/castro-deshacen-broker-confianza-20100310.html href="http://www.abc.es/20100310/internacional-iberoamerica/castro-deshacen-broker-confianza-20100310.html">&#8216;el broker de los Castro&#8217;</A>. Para quienes quieran saber qué pasa en Cuba más allá de las informaciones que debemos agradecer a Willy Toledo, recomiendo visitar el<A id=link_4 title=http://www.desdecuba.com/generaciony/ href="http://www.desdecuba.com/generaciony/"><A id=link_3 title=http:// href="http:///"> blog de Yoani Sánchez</A></A>. Sólo la Iglesia ha abierto la puerta de la esperanza negociando mejoras para los presos políticos. Algo se mueve. Poco, pero se mueve.</p>
<p>Las noticias que llegan de la Isla me llevan a revisar viejas notas de viaje de diez días en Cuba en 2007. Son simples impresiones de un viajero que quedó prendado de la belleza de Cuba. De La Habana. Pero que se llevó el regusto amargo de la degradación moral a la que conduce la pobreza, el miedo, la delación, la falta de libertad y la corrupción generalizada que se palpa en el ambiente.</p>
<p>En La Habana Vieja las señoras salen a las puertas de sus casas para invitar a los turistas a entrar, apenas comprueban que no hay chivatos a la vista merodeando la calle. Las casas se caen a pedazos. <A id=link_0 title=http://www.kultureros.com/textos/Antipostal.pdf href="http://www.kultureros.com/textos/Antipostal.pdf">La Habana se cae a pedazos</A>. Un turista que entra en una casa siempre deja algo. Siempre hay algo para venderle (todos tienen un primo que trabaja en la fábrica de Cohiba). O, por la tremenda, abrir el frigorífico vacío y esperar que la compasión se traduzca en euros. Enseñarle la botellita de aceite de palma que dan con las cartillas de racionamiento. O el saquito de arroz para toda la familia.</p>
<p>En un mercado de artesanía frente al malecón que se monta un día a la semana (el día que llegan los buses de Varadero) se puede comprar carey o corral negro de estraperlo. O unos puros, o lo que se tercie. <A id=link_0 title=http://www.latinamericanstudies.org/cuba/mercado-negro.htm href="http://www.latinamericanstudies.org/cuba/mercado-negro.htm">El mercado negro manda en Cuba. Todo se compra y se vende al margen del Gobierno. A pesar del Gobierno</A>. El negocio se hace con la vendedora al borde del infarto, pidiendo a sus compañeras que le vigilen a un fulano sospechoso, que ronda por allí, o a la pareja de policías que mira desde la esquina donde aparcan los taxis. Más tarde, cerca del barrio chino, un doctor en Medicina, con bata y maletín con fonendo y todo, acecha también a turistas. Hace de intermediario en las tiendas en busca de una comisión. Acaba mendigando algo. Lo que sea. La Habana es una ciudad de pícaros, de buscavidas, de edificios y de personas en los puros esqueletos, con el alma en cueros vivos.</p>
<p>En la plaza de la catedral, el guía acreditado con un carné oficial aguarda pacientemente a los turistas. Un ritual repetido mil veces. Les entra con bromas. La censura se convierte en atractivo turístico, aunque él, con un carné expedido por el Gobierno, es poco sospechoso de disidencia. Pero lo prohibido es un gancho para captar clientes. Plantea un juego: el guía nunca menciona la palabra Fidel. Esos días los cubanos suponen que el Caimán agoniza en algún lugar de la isla. Pero su nombre y sus apodos son tabú para el guía. En vez de pronunciar las palabras comprometedoras, se lleva la mano derecha al mentón y hace el gesto de mesarse las barbas. Tras una corta visita a varios monumentos, sienta a los turistas en el bar del Hotel Los Frailes, a la vera de la Plaza Vieja y de uno de los mojitos mejor servidos de la ciudad. Intenta engatusar a los clientes para que le compren puros. Y cada vez que se tiene que mencionar a Fidel, se lleva la mano al mentón y hace como que se mesa las barbas. Toca todos los palos, a ver por donde flojean los clientes. El dinero puede llegar de donde menos se espera. Hay que las sondear las debilidades. La carne cubana cotiza barata.<br />
-Aquí en Cuba tenemos a las famosas jineteras, que son muy expertas y hacen que los hombres pierdan la cabeza.<br />
Y se vuelve, y mira a sus espaldas, receloso de que alguien lo esté espiando. Como si sus palabras fueran peligrosas. Es un juego. Pero la realidad en cualquier conversación con un cubano es que nadie se fía de nadie. A los pocos días en La Habana el turista puede jugar a adivinar en una calle concurrida quienes son policías o confidentes y quienes no. La psicosis se contagia, y aparecen por todas partes tipos de miradas torvas que acechan, que espían quién habla con quién, quién pasea con quién, quién mira a quién. Todos se miran. Y todos miran a sus espaldas continuamente. Nadie se fía de nadie.</p>
<p><IMG id=img_1 src="//farm5.static.flickr.com/4012/4657722072_47595f39d3.jpg"></p>
<p>El régimen refuerza su iconografía. Resistencia o muerte. Agosto de 2007. Fidel lleva ya meses en un hospital. A pesar de que su salud es delicada, como reconoce abiertamente el régimen, firma todos los días una página en el <A id=link_1 title=www.granma.cubaweb.cu/ href="http://blogs.ideal.es/trunk/www.granma.cubaweb.cu/">Granma</A>. Algunos días el hueco lo rellenan recuperando alguno de sus viejos discursos. La televisión machaca día y noche con la historia de los <A id=link_0 title=http://es.wikipedia.org/wiki/Los_cinco_cubanos_presos_en_los_Estados_Unidos href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_cinco_cubanos_presos_en_los_Estados_Unidos">cinco cubanos apresados y condenados en Miami </A>por actos terroristas y espionaje contra la resistencia cubana en el exilio. Son héroes nacionales. Sus retratos están por todas partes. Sus parientes salen en la tele pidiendo justicia. Se organizan manifestaciones. Hay una concentración, una actividad la llaman ellos, frente a la oficina que hace las veces de embajada americana, ante la que hay una explanada con trece banderas negras con una estrella. En el Vedado, en un local en el que hay un cartel de Centro Internacional de Prensa, abre una exposición fotográfica sobre la figura de <A id=link_0 title=http://es.wikipedia.org/wiki/Vilma_Esp%C3%ADn href="http://es.wikipedia.org/wiki/Vilma_Esp%C3%ADn">Vilma Espín</A>, la mujer de Raúl Castro, fallecida poco antes. En el Museo de la Revolución sigue viva la iconografía en cartón piedra clásica del régimen, que intenta seguir mostrando su vigor. La televisión muestra insistentemente un reportaje sobre la moderna educación donde aparecen sin cesar ordenadores que son piezas de museo. En un sesudo programa de la televisión pública se insinúa que el 11-S fue un montaje de la CIA. Los tertulianos asienten, convencidos de aquello.</p>
<p>En los taxis la picaresca se acentúa. El de ese día parece más sincero que otros. Al volante explica que dejó el trabajo de ingeniero de telecomicaciones para que su mujer pudiera seguir en el hospital, donde es médico, y se mantuviera lejos de los turistas. Él, por si acaso, no enciende el taxímetro mientras el vehículo recorre la postinosa Quinta Avenida en Miramar (la misma por la que a veces se manifiestan ahora las <A id=link_1 title=http://www.damasdeblanco.com/ href="http://www.damasdeblanco.com/">Damas de Blanco </A>y donde viven muchos jerarcas del régimen en bonitas casas con jardines), sino que pacta un precio con los viajeros, y luego repone la gasolina. &#8220;Si no es así, no se come aquí&#8221;, se disculpa. A la salida del Morro, la Policía para el vehículo. El agente invita al taxista a conversar fuera del auto, lejos de los oídos del turista. Por el cristal trasero se ve perfectamente como el conductor echa mano al bolsillo y paga la mordida que le exigen. Todos quieren su parte del pastel de los turistas.</p>
<p><IMG id=img_2 src="//farm5.static.flickr.com/4051/4657733584_b2f7d24af4.jpg"></p>
<p>En Varadero sigue la Fiesta. Los hoteles mantienen su actividad como si la precaria salud de Castro no tuviese en vilo a los cubanos de dentro y fuera de la Isla. En un centro comercial, esa noche hay concierto. Jazz. Chucho Baldés y su banda, en un auditorio pequeño. No es el espacio ideal para un concierto. Más bien parece una sala de conferencias. El calor es asfixiante. Entre reverencias entra un tipo alto y melenudo. Le sirven un refresco y va con su comitiva a sus asientos reservados en primera fila. &#8220;El ministro de Cultura&#8221;, es el rumor que corre entre los turistas que llenan el resto de la sala.</p>
<p>Si Cuba fue algún día el paraíso del turista, en agosto de 2007 estaba ya bastante lejos de serlo. Hay una generación frustrada por la gran mentira. Están sanísimos, porque la propaganda les ha machacado con que sanidad cubana es de las mejores (aunque los estantes de las farmacias estén vacíos). Están muy bien formados, porque estudian en buenos centros. Pero están frustrados. La desesperación provoca que al europeo se le despoje de su condición humana. Sólo importa sacarle los euros. Todo vale. Lo importante es salir adelante día a día. La moral, la ética, no se come. La verdad sale cara cuando se trata de sobrevivir en un ambiente asfixiante. Por eso Cuba es la isla de las mentiras.</p>
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		<title>Gambia</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 20:24:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>poveda</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>El chaval abría los ojos, entre la sorpresa y el rencor que se guarda al que te despierta en lo más interesante de un sueño. No le entraba en la cabeza que en España no le esperásemos con los brazos abiertos, con un buen trabajo, con una buena casa. Que le esperase un viaje al infierno, las mafias, la explotación y la Policía. Una vida de perros. Pero el chaval se preparaba ya para el viaje. Como todos. Su sueño. El sueño de miles de jóvenes en África. Ahorraba el dinero que se ganaba de camarero en el Hotel Kairaba y paseando turistas. Como aquella mañana. Una brisa fresca del mar llegaba con las olas a Paradaise Beach: una inmensa franja de varios kilómetros de arena blanca batida por un mar suave y cálido, y en todo el terreno que abarca la vista un chiringuito y cuatro turistas. Dos británicas treintañeras que retozan con dos musculosos gambianos y una pareja de jóvenes españoles a la que el chaval sirve de guía. En 2006<A id=link_0 title=http://es.wikipedia.org/wiki/Gambia href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gambia"> Gambia </A>despegaba como destino turístico. Una alternativa al cultivo del cacauete y a la pesca, motores econónicos del país junto a las divisas que aportan miles de emigrantes. &#8220;Los jóvenes africanos se ven liados en una trampa de ilusiones&#8221;, ha resumido esta semana en Jaén el gambiano Kalilu Jammeh, según una información de Irene Bueno en diario Jaén. El paso por Jaén de Kalilu me ha hecho desempolvar viejos cuadernos de viaje.</p>
<p>El pulso a Gambia se le coge al atardecer en la playa de Tanjí. Cuando vuelven los pescadores. Cayucos pintados de vivos colores atiborrados de hombres y peces (los mismos cayucos que dos años después arribaban a las playas de Canarias), mujeres que regatean el precio del pescado con el agua por el pecho, la descarga, el bullicio de la playa, la reventa en la orilla. El espectáculo es impresionante. </p>
<p><IMG id=img_0 src="//farm5.static.flickr.com/4025/4373511609_447043cd13.jpg"></p>
<p>En agosto de 2006 Gambia jugaba sus modestos naipes en la política internacional. Una <A id=link_2 title=http://www.afrol.com/es/articulos/25111 href="http://www.afrol.com/es/articulos/25111">delegación iraní se reúne con representantes de países africanos </A>en el Kairaba. Hay revuelo de diplomáticos en el hotel, que pasa por ser el mejor del país. También hay varios anglosajones, rubios y blanquitos. &#8220;Empresarios&#8221;, asegura el personal del hotel. El tufillo a juegos de espías es evidente. Por la noche, fiestas con pases de modelos, bellísimas jóvenes que reciben a los asistentes con amables sonrisas. Se apuntan los turistas y los diplomáticos. De los severos iraníes, ni rastro.</p>
<p>El presidente <A id=link_0 title=http://es.wikipedia.org/wiki/Yahya_Jammeh href="http://es.wikipedia.org/wiki/Yahya_Jammeh">Yahya Jammeh </A>gobierna uno de los pocos países africanos que nunca han tenido una guerra civil, aunque sí varios golpes militares. Como el que coronó al propio Jammeh. Pese a que no es un fanático de la libertad de prensa, en lugares turísticos se pueden encontrar ediciones africanas de revistas americanas que lo ponen a escurrir. Al régimen no parece importarle que los extranjeros conozcan sus <A id=link_1 title=http://www.amnesty.org/es/library/asset/AFR27/007/2009/es/4a7454c3-f032-4156-b6c5-f6def63a20d6/afr270072009spa.pdf href="http://www.amnesty.org/es/library/asset/AFR27/007/2009/es/4a7454c3-f032-4156-b6c5-f6def63a20d6/afr270072009spa.pdf">zonas más sombrías </A>(la desaparición o muerte en extrañas circunstancias de periodistas y opositores entre otras) siempre que queden lejos de la población nativa, que siente por el presidente temor reverencial.</p>
<p>&#8220;Es brujo. Es capaz de atravesar paredes, de entrar en habitaciones cerradas a cal y canto, de leer los pensamientos de los otros&#8221;, asegura James, uno de los guías de la zona turística de Kololi, a pocos kilómetros de la capital Banjul. Yahya Jammeh tuvo una aparición estelar en los medios occidentales en mayo de 2008, cuando anunció su intención de <A id=link_3 title=http://www.afrol.com/es/articles/28996 href="http://www.afrol.com/es/articles/28996">expulsar a todos los homosexuales </A>del país. Un año antes anunció al mundo que había inventado un <A id=link_4 title=http://www.terra.com/salud/articulo/html/sal10246.htm href="http://www.terra.com/salud/articulo/html/sal10246.htm">remedio casero contra el sida</A>.</p>
<p>En un país musulmán y animista, sólo en Kololi se hace la vista gorda con el turismo sexual. Prostitutas de Sierra Leona, Congo y otras zonas africanas en conflicto, pero sobre todo muchos<A id=link_5 title=http://www.interviu.es/default.asp?idpublicacio_PK=39&#038;idioma=CAS&#038;idnoticia_PK=49916&#038;idseccio_PK=547&#038;h= href="http://www.interviu.es/default.asp?idpublicacio_PK=39&#038;idioma=CAS&#038;idnoticia_PK=49916&#038;idseccio_PK=547&#038;h="> jóvenes que se dejan querer por mujeres blancas maduras </A>de los Países Bajos y Gran Bretaña que buscan en Gambia carne fresca. Pero el tema homosexual no se consiente. En junio de 2008 dos españoles fueron arrestados porque un taxista los denunció tras haber recibido lo que él interpretó como una proposición sexual. James, el guía de Kololi, repite la cantinela &#8216;Zapatero es cojonudo&#8217; aprendida para los turistas españoles. Cuando consigue entender que España acaba de aprobar la ley del matrimonio de homosexuales sencillamente no lo cree. Cuesta convencerlo. Promete no decir nunca más que Zapatero es cojonudo. Su fe en Yahya Jammeh se acrecienta. Por si la fe de su pueblo le falla, el presidente acuertala a su guardia pretoriana en modernos bloques de apartamentos construidos en una emorne finca donde guardan leones, cocodrilos y otros animales traídos de distintos puntos de África.</p>
<p>La fuerza mágica del presidente y de la parte animinista del pueblo gambiano surge de lugares como el bosque de Makasutu. El bosque mágico. Un paseo por sus senderos permite descubrir la profunda relación de los gambianos con la naturaleza. Con la selva. Con sus plantas. Con los espíritus que dan vida a los árboles, a los ríos, a los animales. Una farmacia, una despensa y una reserva espiritual. Hay un brujo en Makasuto al que acuden los lugareños para pedirle su magia. Si hay turistas, también hacen cola ante su choza. Él les lee la mano. Se aceptan donativos. Incluso en divisas.</p>
<p>La magia de Gambia, lo que se lleva el viajero, está en la sonrisa de su gente. Es incluso el slogan turístico del país. La sonrisa de África. Igual en las zonas costeras, donde el 2006 intentaban aún aprender cómo sacarle el dinero al turista y que las divisas no fuesen todas a parar a los inversores libaneses propietarios de los hoteles, que en el interior, donde hay aldeas con niños que no han visto nunca cara a cara a un hombre blanco y huyen como del mismo demonio de los que se atreven a parar. </p>
<p>En Gambia reciben al forastero con una sonrisa. Ni en el mercado de Banjul, ni en el de Serrakunda, la mayor ciudad del país, ni en las remotas aldeas del interior se aprecia la angustia de un país que pasa hambre. Comer se come. Una dieta de arroz y cous-cous, y poco más. Pero se come. Sólo que no queda para nada más. Los jóvenes se asfixian por la falta de perspectivas. </p>
<p>Las familias se esfuerzan por llevar a sus hijos al colegio. Tienen que aportar ellos la mesa y la silla. Los que no pueden conseguirlas se sientan en el suelo, al final del aula. &#8220;Necesitamos dinero, la fosa séptica de las letrinas está ya llena, y si no conseguimos que venga un camión a limpiarla no podrán venir los niños al colegio&#8221;, dice el director de un centro que acepta visitas de turistas occidentales como forma de captar fondos. Cuando entra el hombre blanco, los niños se ponen en pie y cantan en inglés. A la mayoría de los turistas se les saltan las lágrimas. Los donativos son generosos.</p>
<p><IMG id=img_0 src="//farm5.static.flickr.com/4026/4373511603_a291645999.jpg"></p>
<p>Así que la salida para miles de gambianos es la emigración. Según la editorial que ha publicado la historia de Kalilu Janneh, el joven que ha pasado por Jaén, en su viaje hacia Europa, fue testigo de numerosas muertes y conoció los niños huérfanos hambrientos de la calle en Burkina Faso. Por ello decidió, no sólo escribir el libro para alertar a los jóvenes africanos de lo peligroso del camino, sino que fundó una asociación para ayudar a los huérfanos de su país y para colaborar en el desarrollo de la agricultura, evitando la salida masiva de los jóvenes hacia Europa.<br />
La asociación es hoy en día una realidad: Kalilu es presidente-fundador de la <A href="http://savethegambianorphans.blogspot.com/">Asociación Save the Gambian Orphans</A>, que proporciona profesores para 200 niños y comida a 26 huérfanos desde 2006.</p>
<p>Si marcharse tiene sus riesgos, quedarse también. Hay un lugar en Gambia que simboliza la situación sin salida de miles de jóvenes: la isla de James. Miles de africanos fueron embarcados desde allí en barcos negreros con destino a América. Esclavos. La isla, en la desembocadura del río Gambia en el Atlántico, tenía un sistema antifugas infalible: tiburones por la parte del agua salada y cocodrilos por la de agua dulce.</p>
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