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	<title>La oración en el &#039;huerto&#039; | Patadón y tentetieso - Blogs ideal.es</title>
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		<title>La oración en el &#039;huerto&#039; | Patadón y tentetieso - Blogs ideal.es</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Mar 2012 08:26:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jorgepastor2000</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><a href="/jaeneconomia/wp-content/uploads/sites/7/2012/03/Portada-del-Ideal-19-de-marzo-de-2012.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-413" title="Portada del Ideal, 19 de marzo de 2012" src="/jaeneconomia/wp-content/uploads/sites/7/2012/03/Portada-del-Ideal-19-de-marzo-de-2012-215x300.jpg" alt="" width="298" height="430"></a></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p> No está en mi ánimo herir sensibilidades, que con esto de la crisis y la primavera todos estamos especialmente suspicaces. Pero tengo la necesidad vital de decirlo: qué ladrillazo de campaña electoral, señor. Menudo castigo. La misma previsibilidad en los temas, el mismo discurso maniqueo (y simplista) de “yo soy el bueno y tú eres el malo” y la misma escenografía de siempre (aunque con menos pirotecnia, que se supone que el dinero escasea). Pero como la naturaleza es imperfecta y la política la hacen las personas, afortunadamente siempre hay alguien con la rara habilidad de salirse del guión y que yo hoy, por ejemplo, pueda ventilarme este artículo narrándoles que ha sucedido algo distinto. Todo ocurrió este domingo en la plaza de Santa María. Candidatos y ediles peperos formaban junto a Cristóbal Montoro para la tradicional foto de familia. Detrás, imponente, la santa y apostólica iglesia catedral. Todo perfecto. Sonrisas, buen rollito, gestos de complicidad… ‘Todos para uno y uno para todos’, como los tres mosqueteros. <strong>Pero mire usted por donde que, de repente, irrumpe la edil Cristina Nestares, el verso libre del PP jienense, que se postra ante Montoro (se supone que para no taparlo) y en posición orante, con las manos entrelazadas, mira primero al ministro y después a las cámaras</strong>, componiendo una escena que, bajo mi modesto parecer, se ha convertido ya en ‘la imagen’ de la campaña. </p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Les confieso que yo siempre he profesado admiración hacia Cristina Nestares. A partir de ahora me convierto en auténtico fans. Realmente este encandilamiento no viene del trato personal. Jamás he tomado café con ella. Nuestros mundos no convergen. Y si acaso habremos hablado en un par de ocasiones. Recuerdo que alguna vez me reprendió, con muchas gracia por cierto, sobre algo que escribí y que consideró inapropiado. También algún encuentro fortuito con prisas de por medio. Siempre he seguido con mucha atención sus comparecencias, pero sobre todo su inusual capacidad para no pasar desapercibida. <strong>Y además, y esto es lo importante, desde una calculada espontaneidad que la aparta de la ortodoxia de un partido, el PP, donde la lisura no está bien vista y la uniformidad es dogma de fe (y tan bien que les va)</strong>. Ya les digo que Nestares no tiene nada de ingenua, pero sí un punto de deliberada campechanía que humaniza una política gris, profesionalizada y tantas veces alejada del sentir de los ciudadanos. Por eso tiene los mismísimos de plantarse delante de Montoro, la catedral y los periodistas, arrodillarse y acaparar todos los focos aunque ésa no fuera su intención (que estoy seguro de que no lo fue). O abrazarse a uno de los plataneros del Paseo de la Estación amenazados por el trazado del tranvía. O marcarse con naturalidad unas sevillanas en la feria de San Lucas. Es ella. Es Cristina Nestares.</p>
<p>Por eso, Cristina, te animo a que sigas siendo así. Es más, te conmino a que perseveres y que te plantees seriamente dar el salto a la corte. <strong>Cuánto me gustaría verte desempeñando cargos de alta responsabilidad</strong>. De ministra de Cultura, por ejemplo. Inaugurando ampliaciones del Museo del Prado, entregando premios literarios en el Ateneo o recibiendo a tu homóloga alemana a las escalerillas del avión. Este país, sumido en la tristeza y el desconsuelo de un futuro incierto, necesita prohombres y promujeres como tú. Originales, desenvueltos, capaces de ponerse el mundo por montera y de bailarse, si se tercia, un chotis, un rap o unas sevillanas en medio de una sesión de control al Gobierno o una recepción oficial en la Zarzuela. ‘Yes we can’, Nestares presidenta.</p>
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<p> </p>
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