<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Patadón y tentetiesosexo &#8211; Patadón y tentetieso</title>
	<atom:link href="https://blogs.ideal.es/jaeneconomia/tag/sexo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.ideal.es/jaeneconomia</link>
	<description>&#039;El día que la mierda valga algo, los pobres nacerán sin culo&#039; (García Márquez)</description>
	<lastBuildDate>Tue, 02 Oct 2018 16:19:47 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>El himen de la Mari Puri</title>
		<link>https://blogs.ideal.es/jaeneconomia/2011/03/16/el-himen-la-mari-puri/</link>
		<comments>https://blogs.ideal.es/jaeneconomia/2011/03/16/el-himen-la-mari-puri/#respond</comments>
		<pubDate>Wed, 16 Mar 2011 09:07:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jorgepastor2000</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<post_tag><![CDATA[jóvenes]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[sexo]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.ideal.es/jaeneconomia/?p=264</guid>
		<description><![CDATA[Ayer, aprovechando unos segundos de relax, decidí apoltronarme en el sillón con el firme propósito de entregarme al placer de lo nimio, un rato de enajenación mental imprescindible para desconectar de una realidad tan horrenda y desconcertante. Descartada por higiene mental la opción de la tele, cogí uno de esos suplementos dominicales que siempre hay [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ayer, aprovechando unos segundos de relax, decidí apoltronarme en el sillón con el firme propósito de entregarme al placer de lo nimio, un rato de enajenación mental imprescindible para desconectar de una realidad tan horrenda y desconcertante. Descartada por higiene mental la opción de la tele, cogí uno de esos suplementos dominicales que siempre hay en el revistero y empecé a pasar páginas buscando algo ligerito. Me paré en un reportaje -muy bien escrito y muy bien documentado, por cierto- sobre las conductas sexuales de los adolescentes. La periodista, llamada Silvia Grijalba, acudió a un grupo de Tuenti para ver cómo los imberbes abordaban estos asuntillos de la cópula. Sobrecogido. Me quedé sobrecogido. Aporto un par de testimonios respetando ese lenguaje geroglífico e indecoroso al uso en este tipo de foros.<STRONG> &#8220;Es k las hay muchas K con 14 buscan piruletas (entiendo que se referiría a penes)&#8221;. &#8220;No directamente yo conozco jente (sic) ke tiene 12 años y han echo (sic) asta (sic) er Kamasutra&#8221;. Y el mejor de todos, &#8220;¡qué razón lleva. Aquí hay algunas de 13 años que se sujetan el himen con desafil&#8221;.<br />
</STRONG><br />
También aparecían otros datos esclarecedores como que los zagales fornican a razón de dos veces la semana y que ellas tenían una especie de pulsión por rasurarse el chocho, una práctica que en este argó se llama &#8216;hacerse un brasileño&#8217;. ¡Joder, y yo que siempre me había dado ínfulas de liberal!<STRONG> Recuerdo perfectamente cuando, también siendo joven, defendía con vehemencia que cada cual, en ejercicio del patronazgo sobre su cimbel, estaba legitimado para hacerse un solitario con la izquierda, echar un polvo furtivo en el hueco de la escalera o montárselo con cincuenta y cuatro</STRONG>. A la vista de los asertos de estos chaveas, obviamente, mis pensamientos juveniles han quedado anquilosados en el cenozoico. </p>
<p>Estas soflamas libertarias, influidas por la lectura clandestina de Bukowski y otros autores malditos, eran el epílogo de un discurso basado en argumentos que ahora, a la vista de cómo se las gastan los púberes, parecieran un tanto naif. En primer lugar, la libertad y el consentimiento de las partes, una línea roja que jamás se debía traspasar. En segundo término, la sensualidad, imprescindible para el gozo mutuo. Y tercero y último, el cortejo y la complicidad, factores fundamentales para que la fricción de la cebolleta fuera algo más que un acto compulsivo. Para todo ello se requería madurez, paciencia y también algún patrón de comportamiento basado en una cosa llamada &#8216;sensibilidad&#8217;. Y ya me dirán ustedes la experiencia que pueden acreditar sobre el el particular rapaces de 12 o 13 años. <STRONG>Bueno sí, ya les adelanto yo que, entre que éste sigue siendo un tema tabú en muchos hogares y una educación carente de valores, sus referentes son los del sexo estereotipado del porno on-line, donde la mujer aparece sìempre cosificada, y la de un sexo finalista, donde la sutileza no deja de ser un engorro</STRONG>.</p>
<p>Jamás cometeré la arrogancia de dar como bueno lo propio y como malo lo extraño. Tampoco pienso que tiempos pretéritos siempre fueron mejores -aunque la actualidad insista tozudamente en demostrar lo contrario-.<STRONG> Pero creo, sinceramente, que esto del &#8216;himen con desafil&#8217; y las &#8216;piruletas&#8217; sí tiene algo de anormal, por no decir patológico</STRONG>. Y además pienso que la responsabilidad no es de los chiquillos, cuyo comportamiento no deja de ser reflejo de una sociedad desnortada. Vamos a ver, el púber tiene pito -o bollete- y le da gustito cuando se lo toca o se lo tocan. Es completamente normal que exista curiosidad, ganas de conocer e incluso un deseo precoz de probar la fruta prohibida. Ahora bien, considero que es responsabilidad de los padres acompañar a los hijos en el descubrimiento de este mundo apasionante y guiarles en un rito iniciático que requiere de amplias dosis sentido común, sensatez y respeto hacia la otra persona. </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.ideal.es/jaeneconomia/2011/03/16/el-himen-la-mari-puri/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>264</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Ciberpolvos</title>
		<link>https://blogs.ideal.es/jaeneconomia/2010/11/08/ciberpolvos/</link>
		<comments>https://blogs.ideal.es/jaeneconomia/2010/11/08/ciberpolvos/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 08 Nov 2010 16:39:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jorgepastor2000</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<post_tag><![CDATA[internet]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[sexo]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.ideal.es/jaeneconomia/?p=228</guid>
		<description><![CDATA[Tengo un amigo que hace unos días echó un ciberpolvo. Se conectó a internet, contactó con una chavalita, flirtearon unos minutos y&#8230; a darle a la cebolleta. Chiqui, chiqui, chiqui. Taca, taca, taca. &#8220;¡Uf nena que me voy!&#8221;. &#8220;Espera nene no vayas tan rápido&#8221;. &#8220;¡Uf nena que me fui!&#8221;. Aluciné cuando me lo contaba. Rápidamente [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo un amigo que hace unos días echó un ciberpolvo. Se conectó a internet, contactó con una chavalita, flirtearon unos minutos y&#8230; a darle a la cebolleta. Chiqui, chiqui, chiqui. Taca, taca, taca. &#8220;¡Uf nena que me voy!&#8221;. &#8220;Espera nene no vayas tan rápido&#8221;. &#8220;¡Uf nena que me fui!&#8221;. Aluciné cuando me lo contaba. Rápidamente me asaltaron unas cuantas dudas. Por ejemplo, ¿cómo se las apañaron para hacerlo sin cámara y sin micrófono? Fácil, me respondió, una mano en el teclado, intimando, y la otra en la cosita, también intimando <STRONG>¿Y en qué quedó el &#8216;después qué&#8217;? &#8220;Pues nada, ambos coincidimos en que el ratito había sido provechoso y adiós muy buenas&#8221;, me contestó con una tranquilidad pasmosa, como si la cópula on line fuera lo mismo que bajar a comprar el pan o a hacer fotocopias</STRONG>. Como es lógico, pedí la venía a mi colega para contarlo todo en la bitácora, que me consta que este tipo de asuntillos siempre son del agrado del respetable. Me dijo que no había problema so apercibimiento de castración si se me ocurría dar un nombre, aunque fuera inventado, &#8220;que Jaén es muy pequeño y aquí nos conocemos todos&#8221;.</p>
<p>Esta historia de sexo en la red me dejó cavilando sobre lo rapidísimo que sucede todo en la &#8216;era de Míster Chip&#8217;, que diría Mike Ríos, y sobre la absoluta supremacía de las pantallitas en todos los ámbitos de nuestra vida. <STRONG>Compramos delante de la pantallita, trabajamos delante de la pantallita, jugamos delante de la pantallita y ahora, por si todo esto fuera poco, resulta que también fornicamos delante de la pantallita</STRONG>. Y lo peor de todo es que esta enajenación catódica ya la asumimos como algo ordinario. No quiero adoptar la pose pseudointelectualoide de los que abominan de las nuevas tecnologías porque nos convierten en unos seres desalmados. Qué va, me parecen útiles, divertidas y hasta &#8216;estimulantes&#8217; -si no, que se le pregunten a mi afecto, el &#8216;fucker digital&#8217;-. Tengo un blog, subo noticias a la web del periódico y estoy en Facebook y Twitter. Pero creo que nos estamos aproximando peligrosamente a un punto de no retorno, el considerar, por ejemplo, que es normal hacer el amor a través de la puta pantalla.</p>
<p>Y no empleo la expresión &#8216;hacer el amor&#8217; como recurso lingüiístico ni como propósito de enmienda por haber esgrimido en este articulillo palabras que parecieran malsonantes, sino porque<STRONG> reivindico que el acto amatorio, al menos, siga siendo lo que siempre ha sido, el contacto íntimo y apasionado de dos personas -sean o no del mismo sexo- que se entregan en la búsqueda del placer</STRONG>, que ya está bien de tanto mal rollo, tanta preocupación y tanto estrés. Ojo, que no defiendo -aquí y ahora- romanticismos, ni farragosos procesos de cortejo, ni tampoco estrategias más o menos originales pergeñadas para acabar en el lecho. Es más, ni tan siquiera hablo de amor. Todo es más sencillo. Follar como siempre. Punto. </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.ideal.es/jaeneconomia/2010/11/08/ciberpolvos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>228</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Cuando Marta encontró a Elena</title>
		<link>https://blogs.ideal.es/jaeneconomia/2010/10/13/cuando-marta-encontro-elena/</link>
		<comments>https://blogs.ideal.es/jaeneconomia/2010/10/13/cuando-marta-encontro-elena/#respond</comments>
		<pubDate>Wed, 13 Oct 2010 12:59:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jorgepastor2000</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<post_tag><![CDATA[amor]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[feria]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[sexo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[venganza]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.ideal.es/jaeneconomia/?p=220</guid>
		<description><![CDATA[Marta se afanaba en darse los últimos retoques delante del espejo cuando el móvil le avisó de que tenía un mensaje. &#8220;Querida amiga, siempre te había dicho que Ricardo era un hijo de puta, aquí tienes la prueba. Firmado, Elena&#8221;. Y adjuntaba foto de Riqui, su Riqui, comiéndole los morros a una rubia de bote [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Marta se afanaba en darse los últimos retoques delante del espejo cuando el móvil le avisó de que tenía un mensaje. &#8220;Querida amiga, siempre te había dicho que Ricardo era un hijo de puta, aquí tienes la prueba. Firmado, Elena&#8221;. Y adjuntaba foto de Riqui, su Riqui, comiéndole los morros a una rubia de bote mientras le palpaba las nalgas a dos manos. &#8220;Menudo cabronazo&#8221;, profirió Marta mientras rompía a llorar con la amargura del vituperio. Mientras tanto, Elena, consciente de que aquel &#8216;sms&#8217; le había hecho un roto a su amiga, se zafó del acompañante adosado aquella noche de feria y enfiló apresuradamente la avenida de Granada para llegar cuanto antes a casa de Marta. Tenía que consolarla, mostrarle su solidaridad, animarla&#8230; <STRONG>Pero también albergaba la esperanza de, aprovechando la debilidad, devolverle aquel beso en los morros que Marta le endiñó espontáneamente en la nochevieja de 2007</STRONG>. Marta no lo sabía, ni tan siquiera lo intuía, pero aquellos segundos mágicos marcaron a Elena, que quedó profundamente enamorada.</p>
<p>Cuatro timbrazos contundentes. Ring, ring, ring, ring. Marta, puro llanto, abrió la puerta del apartamento para abrazarse a Elena.<STRONG> &#8220;Nena, sé que no estás para sermones, pero te advertí muchas veces de que Ricardo era un picha brava, uno de esos machotes que alardea de tener novia oficial y después se cepilla a todo lo que se pone por delante</STRONG>&#8220;, comentó Elena al oído de Marta mientras la apretaba fuertemente contra sus senos.. &#8220;Ya, pero es que esta tarde, después de tomar un café en el Outside, el muy sinvergüenza me juró, rodilla en tierra, fidelidad y amor eterno&#8221;, terció Marta mirando fijamente a los ojos de Elena. &#8220;Pero esto no quedará así. Éste me la paga, vaya que si me la paga&#8221;, porfió Marta mientras Elena le animaba a que hiciera borrón y cuenta nueva. &#8220;Ha llegado la hora de que abras la mente y experimentes cosas nuevas&#8221;, espetó con la esperanza de que su colega adivinara sus verdaderas intenciones.</p>
<p>El día siguiente, cuando Marta calculó que Ricardo ya había dormido la mona, le mandó un correo electrónico. &#8220;Cariño, estoy un poco acatarrada. Prefiero quedarme en el sofá y mañana te juro que lo doy todo. Como supongo que tú sí bajarás a La Vestida, hablamos por el Messenger a las nueve. <STRONG>Te prometo una sorpresita para que te vayas calentito y no te olvides de mí</STRONG>. Enchufa la &#8216;cam&#8217; y ponte cómodo&#8221;. A lo que respondió Ricardo: &#8220;Desde luego es que te tengo que querer. No te preocupes. No fallo seguro&#8221;.</p>
<p>Llegó la hora del encuentro. Ella, vestida de faralaes y tocada con peineta, se conectó minutos antes de las nueve. Él, repeinado y con la camisa de cuadros azules que le regaló Marta para celebrar su segundo aniversario como pareja formal, entró un poco después. &#8220;¡Uf, nene, ya estaba preocupada&#8221;. &#8220;Que no mujer, como se me iba a olvidar&#8221;. Se dijeron uno al otro. &#8220;¿Cuál es ese regalito que me tenías reservado?&#8221;, preguntó sin preámbulos Ricardo. &#8220;Veo que tienes pocas ganas de hablar; iré al grano. Limítate a ver y callar&#8221;, le contestó. <STRONG>Entonces Marta se levantó y poco a poco empezó a desembutirse el ceñido traje que estilizaba su figura</STRONG>. &#8220;Ya te comenté que iba a ser especial, Richi&#8221;, interrumpió Marta. Ricardo, hipnotizado, no tenía palabras. Marta siguió desnudándose. Primero un hombro. Después el otro. Por último la cremallera.</p>
<p>Marta enseñaba ya el sujetador negro de encaje cuando, de repente, un tercer invitado irrumpió en la escena. &#8220;¡Marta, que detrás de ti hay un tío con un pasamontañas!&#8221;, exclamó Ricardo estupefacto a través de los auriculares del Messenger. Ella ni se inmutó. Tampoco le dio ninguna explicación. El fulano se aproximó a Marta por la retaguardia mientras ésta, ajena a lo que sucedía a sus espaldas, seguía centrada en lo suyo. &#8220;¡Cuidado, cuidado, que va a por ti&#8221;, gritó Ricardo completamente fuera de sí. En ese instante el sujeto misterioso cogió a Marta por la cintura con mucha sutileza y ésta, sin mostrar ningún tipo de oposición, se volvió sensualmente hacia él, lo agarró del cuello y e soltó un morreo con alardes de lengua. &#8220;¡Pero qué estás haciendo!&#8221;, bramó Ricardo.<STRONG> &#8220;¡Qué coño estás haciendo!&#8221;, insistió histérico ante el absoluto mutismo de Marta, que continuó la faena desabrochando los pantalones del &#8216;atacante&#8217;</STRONG>. Ricardo, perplejo, descargó toda la tensión sacudiendo con rabia el monitor y sollozando como un chiquillo. Sabedora de que el golpe había sido devuelto, Marta suspendió el trabajito durante unos segundos. Se colocó delante de la &#8216;webcam&#8217;, en pelotas y perfectamente encuadrada para resaltar sus voluptuosos atributos. Y se dirigió a Ricardo: &#8220;Hijo de puta, donde las dan las toman&#8221;. Tras dedicarle un corte de mangas, apagó el ordenador.</p>
<p>Vendetta consumada. El encapuchado era Elena. Pero lo que jamás supo Marta era que la rubia de bote que abrió la caja de los truenos aquella amarga noche de San Lucas también fue Elena.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.ideal.es/jaeneconomia/2010/10/13/cuando-marta-encontro-elena/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>220</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
