{"id":220,"date":"2010-10-13T12:59:00","date_gmt":"2010-10-13T12:59:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.ideal.es\/jaeneconomia\/?p=220"},"modified":"2010-10-13T12:59:00","modified_gmt":"2010-10-13T12:59:00","slug":"cuando-marta-encontro-elena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ideal.es\/jaeneconomia\/2010\/10\/13\/cuando-marta-encontro-elena\/","title":{"rendered":"Cuando Marta encontr\u00f3 a Elena"},"content":{"rendered":"<p>Marta se afanaba en darse los \u00faltimos retoques delante del espejo cuando el m\u00f3vil le avis\u00f3 de que ten\u00eda un mensaje. &#8220;Querida amiga, siempre te hab\u00eda dicho que Ricardo era un hijo de puta, aqu\u00ed tienes la prueba. Firmado, Elena&#8221;. Y adjuntaba foto de Riqui, su Riqui, comi\u00e9ndole los morros a una rubia de bote mientras le palpaba las nalgas a dos manos. &#8220;Menudo cabronazo&#8221;, profiri\u00f3 Marta mientras romp\u00eda a llorar con la amargura del vituperio. Mientras tanto, Elena, consciente de que aquel &#8216;sms&#8217; le hab\u00eda hecho un roto a su amiga, se zaf\u00f3 del acompa\u00f1ante adosado aquella noche de feria y enfil\u00f3 apresuradamente la avenida de Granada para llegar cuanto antes a casa de Marta. Ten\u00eda que consolarla, mostrarle su solidaridad, animarla&#8230; <STRONG>Pero tambi\u00e9n albergaba la esperanza de, aprovechando la debilidad, devolverle aquel beso en los morros que Marta le endi\u00f1\u00f3 espont\u00e1neamente en la nochevieja de 2007<\/STRONG>. Marta no lo sab\u00eda, ni tan siquiera lo intu\u00eda, pero aquellos segundos m\u00e1gicos marcaron a Elena, que qued\u00f3 profundamente enamorada.<\/p>\n<p>Cuatro timbrazos contundentes. Ring, ring, ring, ring. Marta, puro llanto, abri\u00f3 la puerta del apartamento para abrazarse a Elena.<STRONG> &#8220;Nena, s\u00e9 que no est\u00e1s para sermones, pero te advert\u00ed muchas veces de que Ricardo era un picha brava, uno de esos machotes que alardea de tener novia oficial y despu\u00e9s se cepilla a todo lo que se pone por delante<\/STRONG>&#8220;, coment\u00f3 Elena al o\u00eddo de Marta mientras la apretaba fuertemente contra sus senos.. &#8220;Ya, pero es que esta tarde, despu\u00e9s de tomar un caf\u00e9 en el Outside, el muy sinverg\u00fcenza me jur\u00f3, rodilla en tierra, fidelidad y amor eterno&#8221;, terci\u00f3 Marta mirando fijamente a los ojos de Elena. &#8220;Pero esto no quedar\u00e1 as\u00ed. \u00c9ste me la paga, vaya que si me la paga&#8221;, porfi\u00f3 Marta mientras Elena le animaba a que hiciera borr\u00f3n y cuenta nueva. &#8220;Ha llegado la hora de que abras la mente y experimentes cosas nuevas&#8221;, espet\u00f3 con la esperanza de que su colega adivinara sus verdaderas intenciones.<\/p>\n<p>El d\u00eda siguiente, cuando Marta calcul\u00f3 que Ricardo ya hab\u00eda dormido la mona, le mand\u00f3 un correo electr\u00f3nico. &#8220;Cari\u00f1o, estoy un poco acatarrada. Prefiero quedarme en el sof\u00e1 y ma\u00f1ana te juro que lo doy todo. Como supongo que t\u00fa s\u00ed bajar\u00e1s a La Vestida, hablamos por el Messenger a las nueve. <STRONG>Te prometo una sorpresita para que te vayas calentito y no te olvides de m\u00ed<\/STRONG>. Enchufa la &#8216;cam&#8217; y ponte c\u00f3modo&#8221;. A lo que respondi\u00f3 Ricardo: &#8220;Desde luego es que te tengo que querer. No te preocupes. No fallo seguro&#8221;.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 la hora del encuentro. Ella, vestida de faralaes y tocada con peineta, se conect\u00f3 minutos antes de las nueve. \u00c9l, repeinado y con la camisa de cuadros azules que le regal\u00f3 Marta para celebrar su segundo aniversario como pareja formal, entr\u00f3 un poco despu\u00e9s. &#8220;\u00a1Uf, nene, ya estaba preocupada&#8221;. &#8220;Que no mujer, como se me iba a olvidar&#8221;. Se dijeron uno al otro. &#8220;\u00bfCu\u00e1l es ese regalito que me ten\u00edas reservado?&#8221;, pregunt\u00f3 sin pre\u00e1mbulos Ricardo. &#8220;Veo que tienes pocas ganas de hablar; ir\u00e9 al grano. Lim\u00edtate a ver y callar&#8221;, le contest\u00f3. <STRONG>Entonces Marta se levant\u00f3 y poco a poco empez\u00f3 a desembutirse el ce\u00f1ido traje que estilizaba su figura<\/STRONG>. &#8220;Ya te coment\u00e9 que iba a ser especial, Richi&#8221;, interrumpi\u00f3 Marta. Ricardo, hipnotizado, no ten\u00eda palabras. Marta sigui\u00f3 desnud\u00e1ndose. Primero un hombro. Despu\u00e9s el otro. Por \u00faltimo la cremallera.<\/p>\n<p>Marta ense\u00f1aba ya el sujetador negro de encaje cuando, de repente, un tercer invitado irrumpi\u00f3 en la escena. &#8220;\u00a1Marta, que detr\u00e1s de ti hay un t\u00edo con un pasamonta\u00f1as!&#8221;, exclam\u00f3 Ricardo estupefacto a trav\u00e9s de los auriculares del Messenger. Ella ni se inmut\u00f3. Tampoco le dio ninguna explicaci\u00f3n. El fulano se aproxim\u00f3 a Marta por la retaguardia mientras \u00e9sta, ajena a lo que suced\u00eda a sus espaldas, segu\u00eda centrada en lo suyo. &#8220;\u00a1Cuidado, cuidado, que va a por ti&#8221;, grit\u00f3 Ricardo completamente fuera de s\u00ed. En ese instante el sujeto misterioso cogi\u00f3 a Marta por la cintura con mucha sutileza y \u00e9sta, sin mostrar ning\u00fan tipo de oposici\u00f3n, se volvi\u00f3 sensualmente hacia \u00e9l, lo agarr\u00f3 del cuello y e solt\u00f3 un morreo con alardes de lengua. &#8220;\u00a1Pero qu\u00e9 est\u00e1s haciendo!&#8221;, bram\u00f3 Ricardo.<STRONG> &#8220;\u00a1Qu\u00e9 co\u00f1o est\u00e1s haciendo!&#8221;, insisti\u00f3 hist\u00e9rico ante el absoluto mutismo de Marta, que continu\u00f3 la faena desabrochando los pantalones del &#8216;atacante&#8217;<\/STRONG>. Ricardo, perplejo, descarg\u00f3 toda la tensi\u00f3n sacudiendo con rabia el monitor y sollozando como un chiquillo. Sabedora de que el golpe hab\u00eda sido devuelto, Marta suspendi\u00f3 el trabajito durante unos segundos. Se coloc\u00f3 delante de la &#8216;webcam&#8217;, en pelotas y perfectamente encuadrada para resaltar sus voluptuosos atributos. Y se dirigi\u00f3 a Ricardo: &#8220;Hijo de puta, donde las dan las toman&#8221;. Tras dedicarle un corte de mangas, apag\u00f3 el ordenador.<\/p>\n<p>Vendetta consumada. El encapuchado era Elena. Pero lo que jam\u00e1s supo Marta era que la rubia de bote que abri\u00f3 la caja de los truenos aquella amarga noche de San Lucas tambi\u00e9n fue Elena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marta se afanaba en darse los \u00faltimos retoques delante del espejo cuando el m\u00f3vil le avis\u00f3 de que ten\u00eda un mensaje. &#8220;Querida amiga, siempre te hab\u00eda dicho que Ricardo era un hijo de puta, aqu\u00ed tienes la prueba. Firmado, Elena&#8221;. 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