Sé de un dirigente político en el área metropolitana -lamento que habrá más de uno- que se dedica a presionar a los periodistas, a amenazarlos con querellas cuando en manos de los informadores caen papeles que destapan sus vergüenzas. Cómo no va a intimidar a periodistas si ha hecho lo mismo hasta con agentes de Policía. Un dirigente -pongamos por caso un alcalde- que intenta embargar las noticias, igual que se embargan los sueldos. O que les dice a los agentes que sigan el coche de algún redactor para multarle en un descuido. Un dirigente que no dignifica a su partido; ni su partido se honra con políticos de esta clase.