Cuando un periodista habla por boca de otro es un vocero, un estómago agradecido, un pelota. Entonces surgen las campañas personales, las noticias que se silencian, las informaciones vueltas del revés. Me consta que el PP está investigando cuántos periodistas hay que cobran de institucones y entidades que ni pisan. Después está el día de ‘eso ya lo dije yo’ o el de ‘ya se sabía’, que curiosamente surge cada vez que se lee literalmente, con falta de ética, la noticia publicada por otro medio. ¿Si tan público era por qué no lo contaron los primeros? Sencillamente, porque lo suyo es hacer el indio. Y como diría el aborigen: ésta ser verdad universal del periodismo.