Gerardo Sánchez, José Antonio Morales Cara y Gabriel Cañavate forman el ‘clan de Armilla’. El calificativo, que tiene envoltorio de armadura y cuentas pendientes, no es mío, se lo pusieron en el partido. Yo no creo que ninguno de los tres sea un gran gestor pero en la política, en muchos casos, se valorara más el arrojo que el cerebro y a ellos les sobra de lo primero. Por definición, un ‘clan’ es un grupo restringido de personas unidas por vínculos o intereses comunes; también podría ser la onomatopeya que recrea el sonido de las monedas cuando caen una detrás de otra en una caja de lata -clan, clan-. Pero el ‘clan de Armilla’ pierde fuerza, más dentro que fuera del partido, porque, como le ocurría a Churchil, tienen los enemigos en casa. Gerardo Sánchez, discreto en la Delegación de Medio Ambiente, puede ser el heredero que medra en la discreción entre Cañavate y Morales Cara. El PP ya trabaja con la hipótesis de que Gerardo será el candidato del PSOE en Armilla, porque Morales Cara lo deja. De Cañavate no hablaré, ya se encarga de hacerlo él mismo, de lamentarse con otros periodistas y de alimentar su larga estela de rumores por la espalda. De un tiempo a esta parte, no es que circulen libelos anónimos como él dice, es que son sus propios compañeros quienes filtran sus trapos sucios. No sé por qué extraña razón el ‘clan de Armilla’ le resulta incómodo al partido y por eso deslizan informaciones que hagan mella en su imagen pública para desmantelarlo. Cañavate quiere redondear su trayectoria política con la venta de Fermasa y su traslado a suelo de ¿Vega?, una operación que compromete al PSOE. Lo dijo Chaves el lunes en el comité director celebrado en Sevilla: “Si hemos recuperado crédito ha sido por mantenernos firme con el Urbanismo” -el entrecomillado no es textual-. Gabi, a tus compañeros no les gustan tus pretensiones urbanísticas ni tu afán de grandeza. Con lo que tú te has jugado poniendo la cara en los momentos difíciles y sin sacar nada a cambio. Yo no sé si te dominas en Internet tan bien como con los relojes y conoces este blog cotilla y mentecato. Pero si algún amigo tuyo lee estas líneas te mandaré un mensaje: no te van a pasar ni una y la lotería, dice un refrán popular, sólo toca una vez.