El PP estuvo a punto de negar al alcalde tres veces. Tal vez, Arenas haya telefoneado por el camino y les haya dicho que se ‘dejen de pollas’; que ya está bien de minar la alcaldía desde la dirección provincial. Al fin y al cabo, es la perla que le queda en Granada. Así que Sebastián Pérez ha sido condescendiente y le ha dado a Pepe el hombre que quería para que le dirija la campaña. José Antonio Mérida, vecino y amigo del alcalde, compadre de veraneos y noches de terraza, cuando Torrelson se desnuda la lengua y habla castizo, sin remilgos, y se le ocurre pintar el cierre el anillo en el horizonte estrellado, o subirse el sueldo antes del primer brindis. Mérida es hombre de laboratorios, donde las fórmulas son matemáticas. Pero en política la química es imprevisible, casi volcánica, y hasta el ‘hache dos o’ es algo más que agua, es Emasagra y sus millones. Hay elementos que no se pueden mezclar y Mérida lo sabe. Por eso su primera decisión de peso será buscarle acomodo a Nino García-Royo, que dice que se quiere ir pero eque n realidad piensa lo contrario. Me cuentan que el alcalde hará todo lo posible para imponer a su hombre fuerte en la lista. Mérida ya se lo habrá dicho a Sebastián Pérez -supongo-, para que amarre en corto a los jóvenes leones del partido. «Los experimentos, Sebas, con gaseosa». Y aquí paz y luego gloria.
Otro día hablaré de la campaña del PSOE