Al profesor Llamas Pombo le ha dado por aparecérseme por las noches. No me da respiro. Me enseñó algo de Derecho allá por los noventa en Salamanca. Si no aprendí más de él fue porque en los bares se estaba más agusto que en clase, aunque admito que el Llamas era un espectáculo sobre el estrado, soltando latinajos y eruditas explicaciones con la misma solvencia con la que algunas noches se le veía practicar esgrima de vaso gordo con la pipa perpetua bajo los bigotes en la barra del ‘Camelot’ -mítico bar conocido en toda la mitad norte de España que para más señas le cogía justo enfrente del despacho (o al menos eso se decía)-. ‘Joven, haga usted algo, no permita semejante atropello a la razón’, me instiga ahora Llamas Pombo por las noches. Y me muestra un retrato que me desasosiega, me hace revolverme en la cama, me pone los pelos de punta, me atormenta. Éste retrato, que nos mandó al periódico el compañero (y amigo) José Luis López:
Lo que están celebrando estas personas que aparecen en la imagen (la de la derecha es la concejala socialista Simona Villar, y los dos de la izquierda se llaman José y Lorena, los padres de la preciosa niña del centro, Lorena como su madre) es ni más ni menos que (agárrense) el ‘Acto de Bienvenida a la Comunidad Democrática’ de la pequeña. La concejala y diputada provincial ofició de sacerdotisa y hasta echó un sermón (un sermón civil, por supuesto).
La voz del profesor Llamas Pombo retumba ahora noche tras noche en mi cabeza. “Joven, casualmente usted no se fue de vinos el día que les expliqué la inscripción en el Registro Civil, y qué derechos se generan a partir de éste acto”, me recuerda. Así que nos encontramos que a la pequeña Lorena ha tenido dos bienvenidas a la comunidad democrática:
-Una de verdad, que otorga derechos y carta de ciudadanía, que fue cuando la apuntaron en el Registro. A partir de ese momento tan asépticamente laico, sin que ningún cura malvado contamine a la pequeña, Lorena ya ha sido recibida en la comunidad democrática.
-Y otra de chichinabo, con una concejala diciendo obviedades y posando debajo de una cartel de ‘Vota PSOE’, para que no haya equívocos. Cuando la niña sea adolescente y haga la comunión laica (no se va a quedar sin festival, regalos y banquete, aunque no se celebre el rito tradicional) que regalen estampitas de ZP.
Vamos, que para invitar a la familia no hace falta inventarse chominás. Por muy laicas que sean.