En este humilde blog semiclandestino, a veces, hasta damos primicias. Hace dos artículos insinuamos que a Nino le pasaba algo, que no era normal tanto mutismo en un hombre tan temperamental, y hemos acertado: Nino estaba cabreado, tremendamente irritado, que hasta araña las piedras cuando va a replantear una de sus obras. Incluso nos atreveríamos a pensar que está cabreado con este blog chinche y porculero, que tiene un lema de lengua de víbora: los políticos lo leen con más miedo que vergüenza. Nino está cabreado y hoy lo ha demostrado en la rueda de prensa, más serio que una navaja bandolera; cuando se pone así nos encanta porque, aunque él no lo crea, en este foro sentimos devoción por el todopoderoso concejal. Por la actitud demostrada podríamos darle otro año el Premio Limón, pero no queremos repetir el galardón porque el auditorio pensaría que está amañado. Nino se ha permitido, incluso, cuestionar las cosas que son noticia. Como aquí no somos nada presuntuosos vamos a evitar darle lecciones de periodismo, entre otras cosas porque tampoco estamos tan seguro de que podamos hacerlo. Nino se cabrea, pero estamos tranquilos porque en el fondo tiene buen corazón y mejor cerebro y sus mosqueos son como el parto de las montañas. Antes de despedirme… por cierto, Nino, que puedes estar muy cabreado, pero todavía nos ha dicho nada sobre el ‘caso Albaicín’. Será que no lo consideras noticia. ¡Ay!, el día en el que nosotros empecemos a opinar de unidades de aprovechamiento, replanteos, planes parciales, ventas forzosas y demás milongas.