Me dice Bethoven, seudónimo de campanillas para un desconocido infiltrado en este blog, que sólo cuento coñazos. Algo que, lejos de ofenderme, sólo viene a corroborar lo que yo mismo pienso: que soy un muermo y un cobarde que, a ratos, no se atreve a llamar a las cosas por su nombre. Por qué cuando […]