Resulta, cuando menos antagónico, que este dulce que se toma en estas fechas, su origen sea musulmán
Fueron ocho siglos de convivencia, con todo el devenir y sobresaltos de la historia. Pero la permeabilidad alimentaria ha logrado que hasta las recetas moriscas más atávicas se sigan elaborando en algunos conventos de clausura. O por “cristianos viejos”. En el caso de los pestiños, forman parte de las, peculiarmente llamadas “frutas de sartén”, donde la masa y el aceite de oliva se ayuntan. Hoy día el pestiño se come todo el año, pero parece que en estas fechas no puede faltar. Ajonjolí, azúcar y canela son sus escuderos más fieles.