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Pablo Amate

La cocina ideal

Pinot Noir realizó una cena muy especial en su restaurante

No era una cita a ciega, fue una cena a ciegas. Una idea divertida y sensorial que Laura Ruíz, directora y copropietaria del restaurante Pinot Noir de Granada ofreció a un grupo de comensales. Se trata de comer y beber  con los ojos vendados. Siempre con la ayuda y directrices de los camareros y el encargado de describir los vinos. Dado que no se podía ver su color, ni la textura de los platos. El menú se componía de: Ostra francesa con el vino Primiere Bulle Rose. Roll de arroz con salmón, aguacate y mango, servido con Primiere Bulle Fuccia. Tartar de pez mantequilla con mango y trufa, con el vino Limoux Viña i Trufa blanco. Alcachofas con foie de mollejas (sic) al P.X. con el vino pinot noir Aimery tinto. Hojaldre con langostinos Shitake servido con una copa de Viña Trufa tinto. Raviolis de pasta Wantón con presa ibérica y foie, servido con Primiere Bulle Cremat Chocolate. Y de postre hubo sopa de maracuyá, frutos rojos, helado de coco y brownie regado con Moscato Gato Pardo blanca. De esta forma aparecía en el menú escrito previo. Pero al llegar se encontraron los comensales la sorpresa de que les avisaron que les iban a cambiar el orden de su servicio. Por tanto la sorpresa palatal y descubrimiento de los que se comía, recuerdo que con los ojos vendados, fue muy interesante y divertida. No hubo que usar el cuchillo y se ayudó a cada comensal a poder comer cómodamente, aunque alguna copa cayó al suelo, con el regocijo del personal. Habrá otra edición

 

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Una alternativa fácil y deliciosa a la "cómida rápida" y la "dieta del microondas"

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