Por si alguno no lo sabe, cuando nos invitan a otra casa a comer, lo educado y correcto es llevar un presente. Y el anfitrión ofrecerlo a sus invitados. No guardarlo en la cocina o frigorífico para su uso exclusivo y personal. Otra cosa es que no pegue con la comida prevista. Pero se dejara a opción de los comensales su degustación o no. Pero abrirlo y ofrecerlo hay que hacerlo
Seguro que al abrir la puerta dirán: ¡”Paqué te has metió en ná..”!. Lo tópico es una botella de vino o algo de postre. Pero, ¿y si el anfitrión ya tiene todo el menú preparado, incluido el maridaje de la bebida? Una pequeña tabla de 5 ó 6 quesos, bien presentada para todos los gustos, es una idea estupenda. Además, si al final del ágape se pasan directamente al dulce, el dueño de la casa lo agradecerá doblemente, ya que se pegará un pequeño festín de fromages él solito, al día siguiente. Pero reitero hay que ofrecerlo previamente. Foto: Emmental, Camembert, Brie, Azul