Dicen que las comparaciones son odiosas pero a veces no queda más remedio que mirar a los vecinos.
En Andalucía y resto de España se presume mucho del pan que se elabora en cada rincón de nuestra geografía. Es cierto que hay panes muy logrados, pero otros muchos, y a ellos le añadimos los panes de gasolinera (que hay en media Europa) no logran calidad y variedad. Si nos damos una vuelta por las panaderías francesas, suizas o alemanas, nos quedaríamos impresionados con panes crujientes, tostados y a veces más ricos y surtidos que los que hacemos en nuestra tierra. Compruébelo en su próxima visita a estos países.