Siempre nos gusta poner pegas a los avances y mejoras, sean las que sean
Ya lo dijo mi amigo Enrique Padial “somos muy catetos”. Y a cualquier innovación o progreso hay una secta de “malafollas” que le encanta fomentar la negatividad. Por eso decidí disfrutar como granadino de un servicio singular que me permitió ver mi ciudad con unos ojos diferentes y hacer una ruta gastronómica sin tener que conducir ni aparcar, y llegar a zonas restringidas. Comencé en la plaza de la Mariana, tras un aperitivo en Chikito. El trenecito, va explicando en 15 idiomas o más, por donde vas y llegué al Campo del Príncipe. donde hice una primera colación con su tapa incluida. Llegó el siguiente trenecito, y como tenia el tique que por solo 8 euros me puedo bajar y subir en cualquier parada durante todo el día, me senté. Los niños hasta los 8 años son gratis, los mayores de 65 tienen descuento y si es del Albaycin solo le cuesta el viaje 1,50 euros. Llegamos a la Alhambra y me baje en la parada del hotel Alhambra Palace. Un disfrute su terraza y sus tapas. Un ligero paseito y dos aperitivos tentadores: La Mimbre con Félix y Jardines Alberto con su nuevo cocinero Jean Paul, un genio. Allí volví a subirme en el trenecito que me bajo a Plaza Nueva, donde se puede uno quedar tapeando o continuar, por el mismo precio hasta el Albaycin. Es un gustazo poder ver el paisaje al no tener que conducir ni aparcar. El Albaycin da juego para todos los gustos y bolsillos. Hay dos paradas: Mirador de San Nicólas o San Miguel Bajo. Desde allí entramos a Constitución y por San Jerónimo me bajé en La Romanilla, donde muy pronto se podrá disfrutar gastronómicamente con el nuevo diseño del Mercado de San Agustín, al estilo de los que ya hay en Madrid, Barcelona, Córdoba, Valladolid, etc. Desde allí te puedes apear en Puerta Real y disfrutar todos los bares y cafeterías de la zona, incluida Bib-rrambla o continuar el circuito hasta que el día acabe. Todo por 8 euros y sin peligro de que te hagan soplar. Pero ya saben, este lúdico recorrido tiene a los granadinos de siempre, muchos que ni se han subido al trenecito, poniéndole pegas. ¿Que razón tenias Padial!.